Ordenan detener a Jaime por causa de sobreprecios
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Ricardo Jaime
Jaime está acusado de defraudación a raíz del pago de dos millones de pesos para la realización de una obra pública a la firma SOESA, la cual administraba el ferrocarril Belgrano Cargas, el que fue intervenido por el Estado el año pasado por su deterioro.
La obra era la realización del tendido de vías entre Tucumán y Concepción y, si bien el costo de la misma era de ocho millones de pesos, luego de una carta dirigida al titular de la empresa, el monto se incrementó en más de diez millones.
En la misma causa, Bonadío procesó al sindicalista José Pedraza (actualmente detenido tras ser condenado por el homicidio del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra); a su mujer Graciela Coria (quien presidió el Belgrano Cargas en nombre del gremio de la Unión Ferroviaria); el contador Ángel Stafforini; el presidente de SOESA, Luigi Capelli, y el exinterventor en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte Pedro Ochoa Romero.
Bonadío resolvió imputarles los delitos de defraudación a la administración pública y abuso de autoridad ante la denuncia formulada en 2009 por la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA).
La obra fue autorizada por la Secretaria de Transporte en 2003 y Jaime -según señaló el juez- "autorizó el pago de un anticipo del 50 por ciento del valor de los trabajos propuestos, cuando dicho proceder no se condecía con la práctica usual del organismo, siendo que a ese momento nada se sabía respecto de quién ni de cómo se efectuarían las obras aprobadas".
Jaime tuvo un "interés ajeno al de la administración por haber dispuesto que se destinen más fondos de los previstos para la obra y por no controlar el destino que tuvieron los mismos", sostuvo el magistrado.
Y agregó que "los hechos de autos pueden entenderse como un mismo negocio jurídico con diversos actores y participantes relacionados, donde cada uno de los responsables cumplió un rol determinado, lo que finalmente produjo un perjuicio" para el Estado de 2.524.065,24 pesos.
"Sin importar que esta fue la única obra de infraestructura del ferrocarril, licitada y aprobada durante los siete años que duró la concesión, cabe mencionar que no se tomaron los debidos recaudos para asegurar de un modo inequívoco la forma en que se desarrollaría la contratación", sostuvo Bonadío.
Respecto a Jaime, el juez consideró que al firmar la licitación de las obras excedió sus facultades ya que el mismo debía ser firmado por el jefe de Gabinete de la Nación.
"Todo ello permite traslucir una inequívoca voluntad del Secretario de Transporte de convalidar arbitrariamente hechos y giros de dinero que ya se habían concretado, motivados en una licitación que duplicaba el monto inicial presupuestado y que no tenía respaldo legal por parte de la administración", determinó el magistrado.
En ese sentido, aseguró que Jaime tuvo una inusitada "velocidad y esfuerzo" en girar los fondos de la obra pública cuyos destinos no controló como funcionario.



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