La historia siempre vuelve. Pero a veces lo hace cambiada. Es lo que ejemplifica la figura de Carlos Bettini Francese, actual embajador de la Argentina en Madrid, casi una contradicción en los términos, ya que antes de ocupar ese cargo, Bettini representó los intereses del Estado español en las negociaciones de compra de Aerolíneas Argentinas por parte de Iberia. Singular representante para un gobierno que no cesa de caracterizarse como nacional y popular. Pero, la última perla del diplomático -y ex militante montonero- vino desde la Fragata Libertad, lugar desde donde decidió evocar la figura de sus familiares desaparecidos en la última dictadura.
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Fue este mes en Cádiz, España, en el marco del viaje anual de instrucción de los nuevos guardamarinas. Su discurso, que contuvo todos los clisés progres de la historia de los 70 -la ESMA como el campo de concentración más siniestro, la «violentísima dictadura militar», 30.000 desaparecidos-, tuvo, sin embargo, un efecto de rebote contra el hombre que es el principal organizador del viaje de Cristina Fernández de Kirchner a España y es hoy mentado como posible secretario general de su presidencia. Acaba de salir en circulación «Los Montoneros de su Majestad - La investigación que el Senado silenció», del ingeniero Eduardo Luis Carranza, que relata en detalle minucioso la operación en la cual Bettini y su hermano Jorge Devoto -uno de los familiares al que el embajador argentino aludió en su discurso- asesinan a sangre fría al capitán de corbeta (R) Jorge Bigliardi. Era parte de una carrera iniciada en 1973 en la JUP de La Plata. Hoy varias cuadras de la calle 50, en esa ciudad, se llaman «Bettini», en homenaje a los miembros montoneros de su familia, por instancias del Concejo Deliberante de la Ciudad.
Luego de una típica carrera de montonero, en una de cuyas acciones fue responsable de la muerte de sus hermanos, Bettini huyó a España en 1977. Y se «españolizó». Hasta sus amigos izquierdistas hicieron notar públicamente la irregularidad de su desempeño en Iberia. El socialista Ariel Basteiro dijo: «Bettini está descalificado para representar al Estado argentino.
Carlos Bettini Francese puede hacer en su vida privada lo que sus reglas le aconsejen, pero está descalificado para ocupar la embajada argentina en España, puesto que fue un eficiente servidor del Estado español como su representante oficial en el directorio de Aerolíneas y actuó en contra de los intereses del pueblo y el Estado argentinos».
La carrera de Bettini en el exilio también es bastante típica. Se arrimó rápidamente a las campañas del PSOE, la Izquierda Unida y la inteligencia cubana contra la dictadura argentina. A Felipe González le tocó designarlo director de Aerolíneas. Una vez de vuelta a la Argentina, fue denunciado por Patricia Bullrich ante la Justicia por tentativa de soborno bajo el gobierno de Fernando de la Rúa. En este caso, Bettini habría actuado -las amistades son largas-como lobbista de grupos empresarios españoles.
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