Hugo Moyano -representado por su hijo y heredero en el gremio de los camioneros, Pablo- volvió ayer a aplicar su política de apriete: con una hilera de camiones, se plantó frente a la Municipalidad y al Concejo Deliberante de Quilmes para repudiar un plan para «municipalizar» la recolección de basura en ese distrito.
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Moyano Junior, siguiendo la práctica de su padre, encabezó la protesta porque el eventual pase de ese servicio a la órbita municipal implicaría perder 400 afiliados, ya que los actuales trabajadores de la empresa de recolección de basura pasarían a depender del Estado y, por tanto, a ser representados por el gremio de municipales.
Como ayer no logró el compromiso de dar marcha atrás con la medida, Moyano anunció un paro por tiempo indeterminado en la recolecciónde residuos y advirtióque la medida podría extenderse primero a toda la provincia de Buenos Aires y luego a la Capital Federal.
Como hizo su padre, en su disputa con Armando Cavalieri, en Coto, Moyano hijo parece dispuesto a hacer recrudecersus acciones para evitar que sus actuales afiliados pasen a otros gremios.
Con su intervención, Pablo Moyano se zambulló en una pulseada política que desde hace días sacude a Quilmes, cuando catorce concejales decidieron votar una ordenanza para «municipalizar» la recolección de basura, en contra de la propuesta del intendente Sergio Villordo (PJ).
• Contramarcha
En diciembre pasado, el jefe comunal giró al Concejo el proceso de licitación de la recolección para terminar con una concesión «irregular» -explicó- que desde hace 20 años explota la empresa TUQSA. En aquellos días, los ediles aprobaron el trámite alentado por el Ejecutivo municipal.
Pero la semana última, impulsado por el concejal Jorge Aquino, y con el apoyo de tres ediles que responden al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, el Concejo sancionó un proyecto para que ese servicio quede bajo la órbita municipal. Villordo sostiene que económicamente y operativamente su gobierno no podría hacerse cargo de prestar el servicio.
Ante aquella decisión del Concejo Deliberante, Moyano entrevió que perdería 400 afiliados y decidió movilizarse a Quilmes.
Allí, a pesar de que mantuvo contactos con Villordo y los concejales que votaron a favor de municipalizar, no hubo acuerdo para dar marcha atrás con la medida. A partir de entonces decidió anunciar un paro de recolectores que se extendería a toda la provincia y a la Capital Federal.
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