Asunción (AFP, EFE, DPA) - El ex general golpista paraguayo Lino César Oviedo, quien recuperó la libertad ayer, un día después de que la Corte Suprema de Brasil denegara el pedido de extradición formulado por el gobierno de su país, aseguró que desea volver lo antes posible a Paraguay para postularse a la Presidencia en 2003. «Yo nací en Paraguay y me moriré en Paraguay. Puede ser en una celda de prisión, en una jaula o en un sótano, pues sólo mi cuerpo estará preso», expresó Oviedo, en una rueda de prensa concedida ayer en Brasilia.
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Ante la ilusión del ex golpista, las autoridades paraguayas extremaron inmediatamente recursos, más bien verborrágicos, para disuadirlo de volver, al insistir en que si pisa el territorio será inmediatamente detenido para que cumpla una condena de 10 años de cárcel.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia Raúl Sapena reiteró ayer que Oviedo tiene pendiente de cumplimiento la pena a 10 años de cárcel que le impuso un tribunal militar especial el 9 de marzo de 1998 -dos meses antes de presentarse a competir en elecciones presidenciales-por una intentona golpista en 1996. «La policía lo detendrá si regresa. Su condena sólo podrá ser dejada de lado por una amnistía», indicó. El ex militar, acusado en su país de ser el mentor intelectual del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, perpetrado en 1999, aseguró que saldrá candidato a la Presidencia en 2003, «para darle más dignidad» a su país.
Según Oviedo, el actual gobierno paraguayo, comandado por Luis González Macchi, no ha sido elegido por voto popular y representa «una oligarquía que viene saqueando Paraguay desde hace más de 50 años».
• Desestabilización
Además, rechazó enfáticamente a los que lo apuntan como un factor de inestabilidad política en Paraguay: «Yo pasé 18 meses preso, fuera del escenario. Lo que desestabiliza Paraguay es la pobreza, la inseguridad y la miseria».
Agregó que en Paraguay 36 por ciento de la población es de analfabetos y existen 500.000 deficientes físicos, por falta de atención médica adecuada: «Mi pueblo sufre de sífilis, raquitismo y tuberculosis. Si quieren que al pueblo le guste la libertad, es necesario liberarlo de la ignorancia».
Oviedo fue liberado ayer del batallón de la Policía Militarizada de Brasilia, donde permaneció durante doce de los 18 meses en que aguardó una decisión sobre su proceso de extradición, y se trasladó a la casa de su primo Roque de Oliveira, ubicada en el exclusivo barrio de Lago Sur, en la capital federal brasile-ña. El desenlace del proceso tuvo lugar el lunes, cuando el Supremo Tribunal Federal (STF) rechazó por unanimidad el pedido de extradición que había formulado hace un año y medio el gobierno del Paraguay.
El miembro informante del proceso de Oviedo en la Suprema Corte, el ministro Mauricio Correa, consideró que el pedido de extradición presentado por Asunción tenía en realidad finalidad política y emitió un parecer contrario al pedido, que fue acogido por los demás miembros del Tribunal.
• Perseguido
José Escobar, uno de los abogados de Oviedo en Paraguay, indicó diciendo que la sentencia del Tribunal Federal de Brasil que favoreció a su cliente en Brasilia, dictaminó que Oviedo es un perseguido político del gobierno de González Macchi precisamente por haber sido juzgado por una Corte especial. «No hay que ser muy versado para saber que le arrebataron su candidatura cuando estaba por ser el presidente del Paraguay», subrayó.
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