Unos 50 activistas del Polo Obrero y allegados, vecinos y familiares de Diego Lucena -el joven asesinado el 20 de junio a la salida de un bailable en Isidro Casanova-protestaron ayer nuevamente frente a la fiscalía general del partido bonaerense de La Matanza.
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En los alrededores de esa sede judicial, se aplicó el nuevo método policial antitumulto que incluye vallado completo, efectivos policiales y de la Brigada de Infantería, ante el temor de que se repitieran los sucesos de violencia ocurridos la semana pasada. No obstante, la cantidad de manifestantes fue menor y los ánimos se mostraron calmos: no se produjo incidente alguno.
El martes pasado, prácticamente se produjo un copamiento del edificio, se derribaron vallas y se obligó a los fiscales Gustavo Banco y Alberto Raúl Cano a brindar una audiencia públicamente en medio de insultos, lluvia de piedras y gritos.
Los familiares de Lucena convocaron a una nueva protesta con el fin de que se investigue la pista policial. Roberto Lucena, padre del joven asesinando, mostró en la puerta de la sede judicial bonaerense una fotografía del cadáver de su hijo con una marca de tres puntos en la mano e indicó que esas marcas «no son típicas de una patota, sino que tienen todo el aspecto de una práctica policial».
La otra hipótesis, en cambio, que es la que sostienen los investigadores del caso, es que se trató de una riña entre dos bandos ocurrida en el boliche bailable y que derivaron en la muerte del joven.
En diálogo con este diario, el fiscal general Cano indicó que le advirtió a Lucena que todos los elementos que hagan en su descargo sean presentados. «No hemos descartado ninguna hipótesis. Estamos investigando la que sostiene Lucena», aseguró.
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