Peshawar, Pakistán (ANSA, Reuters, EFE, AFP) - La policía paquistaní mató ayer a un manifestante que, junto a otros miles de fundamentalistas islámicos, marchaba hacia una base militar usada por los Estados Unidos en Jacobabad (centro), con la aparente intención de asaltarla.
Al menos otros 12 manifestantes resultaron heridos, en tanto que versiones no confirmadas hablan de otras «tres o cuatro» víctimas mortales y un herido grave, probablemente un policía.
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La protesta fue organizada por la Jamaat Ulema Islam (JUI), el partido integrista que con mayor énfasis apoya a los talibanes afganos y a los seguidores de Osama bin Laden.
Pequeños grupos de manifestantes superaron el cordón de seguridad establecido por la policía en los alrededores de la ciudad y enfrentaron a los uniformados con piedras y palos, según dijeron testigos. «Teníamos órdenes claras de contener a los manifestantes sin dudar un instante», dijo un portavoz policial. El presidente paquistaní, Parvez Musharraf, instruyó a las fuerzas de seguridad para que no mostraran «tolerancia» alguna contra la violencia durante la protesta contra los ataques anglonorteamericanos sobre Afganistán.
Dos aeropuertos militares, los de Jacobabad -en la provincia de Sindh- y de Pasni -en Balucistan-, ambos en Pakistán, son utilizados por fuerzas occidentales para apoyar sus bombardeos, pero el gobierno paquistaní asegura que «no hay tropas de combate» en su territorio sino sólo «técnicos». En la manifestación de protesta celebrada hoy, unas 5.000 personas convocaron a una huelga general para repudiar, hoy, la presencia por un corto lapso del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell.
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