Papeleras: busca Kirchner una solución ambiental, no política

Política

• Intenta que los peritos tengan palabra final • Uruguay quiere la aprobación de políticoso • Malestar en país vecino por caída de cumbre • Temen que vuelvan los cortes en Entre Ríos • Kirchner-Tabaré se reunirían el martes 4 • Recién en esa fecha arrancaría la tregua • Botnia paraliza obras el próximo 6 de abril • ¿Un fracaso de la diplomacia presidencial?

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, le explicó ayer a un grupo de representantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú las razones que motivaron la suspensión de la reunión prevista para ayer en Colonia, Uruguay, entre Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, para destrabar el conflicto por la instalación de dos plantas de celulosa en Fray Bentos. El coordinador de la Asamblea de Gualeguaychú, Osvaldo Moussou, dijo que «las razones expuestas por el jefe de Gabinete resultaron atendibles, pues tienen que ver con la idea de que los presidentes firmen un documento abarcativo y preciso».

La explicación hecha por Fernández se produjo en un diálogo mantenido con un teléfono «manos libres», del que participó un grupo de asambleístas que a su vez informaron a sus pares anoche en una reunión que se hizo sobre la Ruta 136. La comunicación fue el producto de un reclamo hecho por los asambleístas para entender el porqué de la postergación del encuentro presidencial de Colonia.

La posición del gobierno argentino es que sólo se concretará el encuentro de presidentes si se puede firmar un documento claro donde queden explícitos los requerimientos locales, especialmente en lo que tiene que ver con la comisión bilateral.

Uruguay tenía otra visión. Vázquez quería una simple reunión entre los jefes de Estado que garantice sólo la impresión de que existe el diálogo, y presentar un documento donde se muestre la buena voluntad de las partes para llegar a un acuerdo y seguir las negociaciones. Para el gobierno argentino, esto era impresentable ante los asambleístas de Gualeguaychú.

Puntualmente, las diferencias que aparecieron entre el lunes y el martes entre los dos países con respecto a la comisión fueron las siguientes.

  • En la Argentina se quiere determinar puntualmente la forma en que trabajará este organismo. No se quiere repetir la experiencia de la anterior comisión «de alto nivel», que trabajó entre octubre y marzo, y que no llegó a ninguna conclusión favorable para ninguna de las partes. Esta estaba integrada por 12 especialistas (6 de cada Estado) que terminaron votando seis a favor de la no contaminación y seis en contra. Obviamente los miembros de cada gobierno votaron a favor de su propio Estado. La Argentina quiere ahora que la comisión esté formada sólo por cinco especialistas internacionales, no pertenecientes a la Unión Europea (se los considera a priori parte del caso por ser ENCE y Botnia de ese origen), y que hayan trabajado para organismos internacionales. A éstos se podrían sumar uno o dos especialistas de cada país. Todos los integrantes votarían luego de estudiar durante un tiempo prudencial (más de 90 días) si hay o no contaminación, y su resultado sería vinculante para los dos países.

  • Uruguay proponía que la tarea de los cinco especialistas sirva sólo como cuerpo consejero, y que nuevamente los integrantes de la misma comisión bilateral que trabajó hasta marzo fueran los que decidieran sobre la cuestión. La decisión de los especialistas sería además no vinculante, con lo cual si la resolución fuera negativa para alguno de los países, éste tendría la posibilidad de vetar sus resultados y pedir otra ronda de investigaciones con otros especialistas.

    Por otro lado, Uruguay proponía que cuando los técnicos comiencen sus tareas de estudio, las plantas puedan retomar sus obras de construcción sin que desde la Argentina se retorne a los cortes de los pasos binacionales.
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