30 de mayo 2006 - 00:00

Papeleras: concentran defensa en jueces de países sin plantas

Jorge Taiana
Jorge Taiana
Phillippe Sand, el inglés socio del estudio Matrix contratado por la Argentina para que asesore al gobierno en el caso de las papeleras de Fray Bentos, envió ayer su primera recomendación para el jueves próximo en La Haya, cuando los enviados locales tengan que presentar la posición oficial. El abogado aconsejó concentrar las exposiciones en los argumentos que pueden convencer a los jueces integrantes de la Corte Internacional que provienen de países que no tienen radicadas plantas papeleras en su territorio o que tengan en su currículum original algún tipo de trayectoria vinculada a los derechos humanos. En teoría, según la visión de Sand, estos magistrados serían más proclives a aceptar los argumentos argentinos en la petición que hará el jueves y el viernes de la semana próxima la diplomática Susana Ruiz Cerutti para fundamentar el pedido de suspensión de las pasteras que Botnia y ENCE están construyendo en Fray Bentos. El resto de los jueces tendría una posición primaria algo alejada de los pedidos que hará la Argentina y convendría, siempre según Sand, encarar los argumentos hacia los otros integrantes de la Corte.

Por ahora, sólo podría haber confirmación sobre el voto positivo de dos jueces (uno mexicano y otro venezolano), mientras siete votos podrían ser contrarios al reclamo de suspender las obras de las plantas, el tema que debe decidirse en esta primer instancia que comienza la semana próxima. El mexicano es Bernardo Sepúlveda Amor y el venezolano, Gonzalo Parra Aranguren.

Los cálculos argentinos relacionados con el origen de los 15 integrantes del cuerpo se basan en un dato que da Phillippe Sand. En primer lugar, los países que tienen plantas papeleras operativas en su territorio con tecnología ambiental igual o de menor calidad que las que instalarían Botnia y ENCE en Uruguay, por lógica, podrían votar a favor de las obras. En esta posición se encontrarían Bruno Simma (Alemania); Ronny Abraham (Francia); la presidenta del tribunal, Rosalyn Higgins (Reino Unido); Shy Jiuyong (China); Hisashi Owada ( Japón), y Leonid Skotnikov (Rusia). Tres jueces (la inglesa, el alemán y el francés), defenderían a priori a la empresa Botnia por su proveniencia de Finlandia y a Ence por ser de capitales españoles (países integrantes de la Unión Europea) por los argumentos sobre la promesa uruguaya de asegurar que la tecnología de las pasteras será la misma que la de las fábricas europeas. En el caso de los representantes de China y Rusia, ambos países tendrían instalaciones en sus territorios aun más contaminantes que las que se estarían radicando en Fray Bentos, mientras el juez originario de Japón tiene una trayectoria jurisprudencial previa a su llegada a La Haya favorable a la defensa de las inversiones privadas antes que a la asistencia a reclamos ambientales.

  • Enfoque

  • Sand recomendó así enfocar argumentaciones sobre los otros integrantes del tribunal, que podrían atender el reclamo argentino para que se suspendan las obras por el posible daño ambiental que provocarían en una región vinculada a países en desarrollo. Estos son Abdul Koroma (Sierra Leona), Peter Tomka (Eslovaco), Mohamed Bennouna ( Marruecos) Awn Shawkat Al-Khasawneh (Jordania) y Raymond Ranjeva ( Madagascar). Sería en estos casos donde deberían enfocarse las argumentacionesde Susana Ruiz Cerutti y el resto de los enviados del gobierno argentino adoctrinados por el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana. Serían, en la visión de Sand, posibles aliados sensibles a los reclamos ambientales argentinos, siempre que se incluyan en los discursos párrafos especialmente preparados sobre las críticas hacia países desarrollados que buscan inversiones con altas ganancias en Estados menos favorecidos. El caso, como también aclaró Sand, es que este tipo de posiciones « tercermundistas» o «no alineadas» podría acercar a estos jueces hacia la Argentina, pero es casi seguro que puede espantar a los representantes de Europa, Estados Unidos y Japón.

    El embajador argentino en Holanda, Santos Goñi, envió un dato positivo hacia Buenos Aires: el representante de Nueva Zelanda, Keneth Keith, tendría cierta sensibilidad ambientalista que podría favorecer a la Argentina. Al menos, algunas comunicaciones indirectas que habría hecho este juez en los últimos días irían en esta tendencia. Sand envió otro dato importante. Según su posición, si la Argentina incluye un capítulo amplio sobre la vinculación de la cuestión ambiental con los nuevos temas que afectan a los derechos humanos, podría despertar el interésdel juez norteamericano Thomas Buergenthal. Se trata de un eslovaco de origen, sobreviviente del campo de concentración nazi de Auschwitz, que se doctoró en derecho en Harvard y que históricamente es un defensor de la eliminación de la pena de muerte en su país de adopción, Estados Unidos.

    Se sabe que uno de los pocos casos que en la Haya se aceptaron como válidos para avalar una «medida cautelar» como la que ahora reclama la Argentina para suspender las obras en Fray Bentos, fueron precisamente pedidos de clemencia ante fallos de pena de muerte en territorio norteamericano.

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