La reunión entre el jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, y el secretario general de la presidencia uruguaya, Gonzalo Fernández, de la que además participarán los cancilleres de los dos países y donde se discutirá una vez más el conflicto por la radicación de la pastera de Botnia, ya tiene fecha, lugar y marco. Será el 25 de setiembre, en Nueva York, y en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El anfitrión será otra vez el embajador español ante la ONU, José Antonio Yáñez Barnuevo, que a pedido del rey Juan Carlos de España hará un nuevo intento por acercar a las partes. Sin embargo, en ambos gobiernos hay ahora un cierto optimismo, que no existía hace sólo unos días. Luego, en octubre, habría un nuevo encuentro, ya más formal y con los cuadros técnicos, y también Barnuevo como mediador pero en Madrid.
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Habría una base para retomar las negociaciones con un «clima más positivo» sobre dos posiciones que en teoría implicarían reconocimientos de cada país hacia la contraparte:
La Argentina, con diplomacia, reconocería que el comienzo del funcionamiento de Botnia es un hecho y que « habría que comenzar a convivir con la planta», según la frase de uno de los negociadores principales del gobierno de Néstor Kirchner. Dejaría de reclamar como condición indispensable la mudanza del proyecto Orion, o se haría sólo indirectamente y ya no como condición única y necesaria. La posición argentina remitiría hacia el Tribunal de La Haya, donde continuará resolviéndose el caso sobre la violación o no del Tratado del Río Uruguay por parte del país vecino y donde la Corte Internacional deberá resolver sobre la contaminación o no del proyecto. El propio tribunal dijo en mayo del año pasado que si se comprueba la contaminación de la planta, el gobierno uruguayo está comprometido a desmantelar la papelera. La Argentina referirá a este párrafo para asegurar que continúa pidiendo la relocalización, pero ya sin reclamar como condición sine qua non esta decisión de Tabaré Vázquez para continuar negociando.
Uruguay dejaría de embestir contra la supuesta falta de reacción desde la Argentina para reprimir a los manifestantes de Gualeguaychú, y simplemente continuará criticando esta acción aceptando además que siga cortado el puente internacional que une esa ciudad con Fray Bentos. La Argentina deberá comprometerse, sin embargo, a dejar abiertos los puentes de Colón y Concordia, además de las líneas marítimas y aéreas (que en realidad nunca estuvieron cortadas). El gobierno del país vecino dejará además de reclamar ante los tribunales del Mercosur sanciones contra la Argentina por los bloqueos de las rutas internacionales. No hablará más tampoco por los supuestos daños económicos.
Encuentro superador
Si el encuentro de Nueva York resulta positivo, los negociadores de los dos países en conflicto podrían comenzar a trabajar en un encuentro incluso superador: sería entre Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, si finalmente es elegida presidenta, y Tabaré Vázquez. La cumbre se realizaría en algún momento entre el 8 y el 10 de noviembre en Santiago de Chile, donde se estará organizando la próxima Cumbre Iberoamericana. Hasta allí viajarán no sólo los presidentes de los países de la región, sino también el monarca español y el jefe de Gobierno de ese país, José Luis Rodríguez Zapatero. Cualquier avance, por mínimoque sea, será celebrado por el Estado europeo, que incluso vería el encuentro como el final de su gestión de «facilitador». Luego, sería responsabilidad de las dos partes en conflicto continuar avanzando en un acuerdo final, que de todas maneras deberá esperar a una resolución terminal del caso ante La Haya; esto es, mientras Botnia esté funcionando.
Existe una inquietud importante para resolver desde la Argentina. Se sabe, de hecho se lo dijo Gonzalo Fernández a Alberto Fernández, que Uruguay autorizará y avalará el funcionamiento de Botnia en los próximos días, condición previa para que el proyecto Orion pueda comenzar a funcionar. Luego de esta autorización oficial uruguaya estará todo preparado para la inauguración de la planta. La intención desde Buenos Aires es que Tabaré Vázquez, esta vez, no concurra al evento, o que al menos aguarde hasta después de las elecciones de octubre para visitar personalmente la planta. El Fernández argentino no obtuvo respuesta definitiva, ni positiva ni negativa, pero el uruguayo se comprometió a elevar el reclamo a su presidente.
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