Papeleras: si no se avanza, hay retroceso
Se gastaron algunos miles de dólares en viáticos los técnicos de la diplomacia para, después de unos días en la primavera de Nueva York, firmar un anodino comunicado con los uruguayos en el que prometen verse de nuevo dentro de un mes. El país tiene los pasos bloqueados por los ambientalistas de Gualeguaychú, quienes, al ver la inoperancia de los políticos, ven reforzada la eficacia de su método. Ponen de rodillas a dos gobiernos que parecen esperar que el tiempo solucione una crisis en la que, si no se avanza, se retrocede. Porque las relaciones han empeorado y la contaminante Botnia está ya a punto de comenzar a producir.
-
Gendarmería y Prefectura resisten pago de deudas con obra social militar
-
El embajador de EEUU reforzó el apoyo a Milei: "La inversión ya está llegando"
Susana Ruiz Cerutti
Ruiz Cerutti precisó que las negociaciones se están llevando «paso a paso» y que espera que hayan resultados concretos en el próximo encuentro, en el que confía se produzca con la misma atmósfera de franqueza y de apoyo al proceso de facilitación.
Por su parte, el director general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, José Luis Cancela, también destacó el clima de cordialidad en que se ha llevado a cabo la negociación, en la que básicamente se han intercambiado puntos de vista.
«Creo que todos hemos hecho un esfuerzo para entendernos. Han quedado cosas pendientes para futuras instancias.Ninguno de los temas ha quedado agotado. Hay informaciones pendientes y respuestas que dar. En este sentido, continuaremos trabajando.» Cancela dijo después que el eje de la posición uruguaya continuó siendo «la libertad de circulación de las rutas y puentes que unen ambas naciones», el punto donde Uruguay es particularmente inflexible para que comiencen seriamente las negociaciones.
Estas rondas de discusiones organizadas por Yáñez Barnuevo a pedido del monarca español, van en paralelo al caso de la pastera presentado por la Argentina en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En ese ámbito, el gobierno argentino quiere probar que el país vecino violó el Tratado del Río Uruguay, ya que afectó un recurso fluvial de administración compartida, al autorizar la radicación de la pastera sin consultar a la Argentina. Uruguay defiende el multimillonario proyecto de la empresa finlandesa y se quejó ante esa misma instancia judicial por los bloqueos de los pasos fronterizos entre ambos países realizados por vecinos de la provincia argentina de Entre Ríos que se oponen a la instalación de la papelera.



Dejá tu comentario