27 de marzo 2001 - 00:00

Para el trotskismo ya hubo un golpe de Estado

En el tiempo que le dejan libre sus reclamos en favor del activista de los jubilados Raúl Castells, el periódico del Partido Obrero "Prensa Obrera" que anima el diputado Jorge Altamira denuncia que el ingreso de Domingo Cavallo al gobierno fue un "golpe de Estado de la Alianza". En la argumentación de Altamira, cuyos párrafos principales reproducimos a continuación, ese ingreso es una maniobra de lo que llama el "espectro patronal", cuyo único remedio es la intervención de los bancos, el repudio de la deuda y la convocatoria a una asamblea constituyente, cuyos propósitos, claro, el diputado no precisa. Veamos esos argumentos.

No deja de ser una estimulante lección de democracia capitalista que se pretenda nombrar como jefe de Gabinete al hombre que fue echado del gobierno por un movimiento popular en agosto de 1996, y que luego perdió las dos elecciones en las que se presentó, las nacionales de octubre del '99 y las porteñas de mayo de 2000.

El lanzamiento de Cavallo al gobierno, sin embargo, no lo promueve algún personaje extravagante sino todo el espectro patronal: De la Rúa, los Ruckauf y compañía, los Chacho Alvarez, y hasta Alfonsín y los «progres» de la UCR.

(...) Todo lo descrito retrata una conspiración en gran escala contra los intereses nacionales, en la que el gobierno está activamente comprometido. Para frenar la catástrofe que ella significa para el pueblo, sería necesario intervenir de inmediato a todos los bancos, que son los promotores del derrumbe financiero, suspender de inmediato cualquier pago de la deuda externa y romper con el FMI. No alcanza ya con la derogación de las medidas tomadas por López Murphy; la agresión que ellas han significado contra el pueblo ha quedado disminuida por la amplitud del conjunto de la crisis en marcha. De ésta se sale con la virtual nacionalización de los pulpos financieros y el no pago de la deuda, Se trata, sin embargo, de medidas completamente incompatibles con el gobierno actual y con los partidos e instituciones patronales.

(...) Algunos periodistas han tenido la «osadía» de anunciar que con la renuncia de los frepasistas al gobierno la Alianza se habría quebrado. Llegan tarde, porque ahora incluso el Frepaso y hasta la UCR han entrado en quiebra. La cobardía del frepasismo ha sido tan marcada que su gente sólo renunció recién cuando vio que lo hacían Storani y Juri. Pero estas renuncias ponen en evidencia una crisis descomunal en la UCR, que apenas se estaba reponiendo del Pacto de Olivos firmado por Alfonsín con Menem. Al peronismo no le va mejor, como lo prueba que se encuentra a la rastra de un enano político como Cavallo.

(...) El momento actual se caracteriza por la transición de la penúltima la ultima fase del derrumbe del plan Cavallo, del período iniciado por el menemismo, del régimen privatizador y flexibilizador, y del gobierno actual. La consigna que hemos venido planteando desde la renuncia de Alvarez, en octubre pasado, ha demostrado una vigencia inusitada: Fuera el gobierno, por la convocatoria de una Asamblea Constituyente libre y soberana.

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