La indefinición del gobierno en su política hacia la dictadura de Castro ya derivó en un cortocircuito dentro del propio gabinete de Kirchner. Ofrecimientos y amenazas de renuncia se sucedieron ayer en la Cancillería mientras pujaban Rafael Bielsa y Oscar Parrilli, uno por dar refugio a la disidente y otro por impedir su presencia en la embajada en La Habana, adonde había acudido por ayuda. Por estas mismas indefiniciones, la mujer decidió irse ella misma de la sede diplomática al tiempo que su familia ya desconfía de la voluntad de Kirchner de ampararla. Es que desde la Argentina se resolvió llamarla "huésped" para evitar el mote de " refugiada" en la espera de una solución diplomática. Ahora, la situación es más riesgosa para la médica, ya que se encuentra amenazada en la isla y sin protección.
La médica cubana Hilda Molina, y su madre, se encuentran refugiadas en la embajada argentina en La Habana, esperando que se les conceda la condición de "asiladas políticas".
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El mensaje del gobierno argentino se lo transmitió el embajador Alfredo Forti, destinado en Honduras pero desplazado a La Habana para reemplazar al titular Raúl Taleb, hasta anoche en Buenos Aires.
El pedido de la médica de permanecer refugiada en la embajada argentina en La Habana puso ayer al gobierno al borde de una crisis de gabinete que se resolverá hoy con el regreso al país del
Era el encargado además de las negociaciones discretas con Cuba para que ese país cumpliera con la promesa de dejar salir a la médica de la isla. Se les adelantó anoche la secretaria de Derechos Humanos de la Cancillería, la abogada Alicia Oliveira, que se declaró «cansada» del cargo.
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