24 de mayo 2007 - 00:00

Penoso: piqueteros y gremios se quedan con la educación

Penoso: piqueteros y gremios se quedan con la educación
¿Es concebible que la educación de la provincia de Buenos Aires, es decir, el futuro de unos 4 millones de chicos que asisten a las escuelas públicas, se convierta a perpetuidad en un botín de piqueteros y sindicalistas, en una «caja» más, en definitiva, a ser copada con fines políticos? Alerta: la pregunta no es un ejercicio de ciencia ficción, sino una penosa realidad ya en veloz ejecución, que llevará a un deterioro tan brutal que obligará, en poco tiempo, a imaginar estos días de enseñanza insuficiente como una verdadera época de oro.

El intento de dejar la enseñanza pública en manos tan inexpertas como cuestionables no descuida ninguna de las dos aristas del tema, tanto la administración de cuantiosos recursos como el nombramiento de todos los docentes. Y, no podía faltar, un ingrediente político: será un modo de condicionar al límite al próximo gobernador. Que el oficialismo imagine en el sillón a uno de los suyos, Daniel Scioli, no detiene a los conjurados.

Estos son el ex piquetero y vicejefe de Gabinete provincial, Emilio Pérsico; la directora de Políticas Socioeducativas de la Dirección Nacional de Escuelas y secretaria de SUTEBA, la inolvidable Mary Sánchez; la directora general De Escuelas, Adriana Puiggrós; los sindicalistas Godoy y Quintana, de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). También sectores de la CTA. Y claro, por inercia, un gobernador, Felipe Solá, convencido por Pérsico de las bondades del plan.

Como todas las historias lamentables, el principio de ésta tiene que ser infortunado.

Además de una provincia quebrada y plagada de negocios poco claros, Eduardo Duhalde legó para la posteridad la creación de la figura del secretario técnico, un engendro que plasmó en 1995 en la Ley Provincial de Educación.

El entonces gobernador provincial decidió vaciar de contenido a los consejos escolares y dejar en manos de los secretarios técnicos la designación de todo el personal escolar, desde porteras y cocineras hasta auxiliares docentes. ¿El premio? Los $ 800 millones anuales que conforman el presupuesto de los consejos escolares provinciales.

  • Vitalicio

    Lo peor -siempre hay algo peor-, el cargo de secretario técnico es vitalicio e inmodificable. No bien Pérsico y Mary Sánchez comenzaron en febrero último a nombrar sin pausa a esos funcionarios, UPCN, ATE y la CTA provinciales exigieron participar del reparto, cuota que se pactó en 30%, como los militares del 76. Así llegaron a cubrirse ya 40 puestos en localidades tan importantes como La Matanza, La Plata, Avellaneda, Malvinas Argentinas, Lomas de Zamora y otras.

    El cotejo de méritos de los postulantes no daba para grandes análisis, ni siquiera para tribunales cuya mayoría controlandos representantes de Puiggrós y el presidente del Consejo Escolar del distrito. Pero a veces hizo falta hacer un esfuerzo mayor y, contrariando normas incluso tan curiosas, se hizo ganar a quien salió segundo. ¿Ejemplos? La Plata y San Fernando.

    Los 93 cargos de por vida que aún resta adjudicar presentarán menos problemas y todo quedaría resuelto antes de que termine agosto: los intendentes del interior de la provincia, siempre tan necesitados del favor de La Plata, no podrán ser un obstáculo. La relación de amor forzado de las provincias con la Nación se replica dentro de cada provincia.

    Pero falta la otra parte del plan: el control de los cargos docentes. Para eso Solá y Pérsico impusieron en la nueva Ley Provincial de Educación la figura del inspector jefe regional y del jefe distrital. Ellos serán los encargados de completar todas las plantas orgánicas del sistema educativo antes de diciembre, es decir, antes de la entrega del poder. Pero aún les falta un paso: hacer pasar la norma rápidamente por la Legislatura, sin tratamiento en comisión.
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