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• En la disputa de cúpulas, aparece Fortunato Mallimaci, aliado del actual rector y enemigo de los Schuster, que manejó Sociales hasta el año pasado y ahora pide una intervención de la facultad. Schuster, Federico tiene el apoyo de la izquierda estudiantil de Sociología y, por eso, aunque no defiende la toma, reivindica sus pedidos y blasfema contra la posibilidad del «desalojo» del rectorado. La expresión del acuerdo entre Schuster y los piqueteros universitarios es la continuidad como codirector de Sociología de Cristian Castillo, militante del PTS, que llegó a ese cargo por una elección «directa» que no prevé ningún reglamento universitario.
• La otra guerra es la estudiantil, que recrea la histórica riña entre comunistas y trotskistas, pero no por ideología -ambas anacrónicas-, sino, como ocurre con los piqueteros de la izquierda vernácula, por el control de «cajas»: en un caso, los planes de empleo; en el otro, las becas estudiantiles y las designaciones en la universidad. En esa cinchada, están de un lado los maoístas de la CEPA, «chinos» en la jerga estudiante, ligados a la CCC, aliados del PC y de los guevaristas de Venceremos. Del otro, se unifican las ramas trotskistas: los ultras del PTS, con su brazo universitario En Clave Roja; el Partido Obrero de Jorge Altamira y el MST, trotskismo light ligado a la legisladora porteña Vilma Ripoll, que fuera de las aulas tiene acuerdo con el PC en Izquierda Unida.
Se explica, por eso, por qué los 25 mil alumnos de Sociales miran de reojo y como un reclamo ajeno la toma autoritaria del rectorado. En definitiva, tampoco los duelos entre Etcheverry, los Schuster y el shuberoffismo los abarcan.




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