"Peronismo corre tras billetera presidencial"
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Elisa Carrió se paseó ayer nuevamente entre empresarios
junto a Alfonso Prat-Gay. Fue en el Sheraton, en una de las
reuniones preparatorias de IDEA donde se despachó, entre
otros temas, contra la pasión del peronismo por «la chequera
».
«Sabemos que podemos dar batalla a este gobierno que, es cierto, anuncia y cumple desde hace muchos años con un crecimiento de 9% anual, pero también muestra un 100 por ciento de corrupción», siguió en la misma línea.
Mientras recibía sonrisas de aprobación -que en boca de empresarios nunca se convertirán en declaraciones públicas-, sacó la imagen de la chequera: «Es importante ver cómo la Argentina se está convirtiendo en un país plural, con un gobernador socialista en Santa Fe, una arista en Tierra del Fuego, varios radicales que dicen ser K pero son radicales y peronistas que sólo son oficialistas porque siguen la chequera».
Bien recibida por la audiencia, insistió: «La Argentina no quiere reyes ni reinas gobernando; este país merece un sistema más plural e independiente, y éste es el momento de provocar ese cambio, ya que ni siquiera el peronismo es lo que aparenta ser: se muestra unificado y armado, y sólo corre detrás de la chequeradel Presidente».
Dentro del programa del ARI hay un terreno que Carrió pisa con tranquilidad: el de la distribución del ingreso. Ella tiene presentado en el Congreso desde hace años un proyecto de Ingreso Universal a la Niñez que intenta terminar con los planes sociales tal como se conocen en la Argentina y decretar así, sueña, la muerte del clientelismo político.
Por eso explicó a los empresarios cómo se podría entregar un beneficio de $ 100 a $ 150 por cada hijo menor de 18 años en forma universal para «hacer desaparecer los planes sociales actuales y fomentar el trabajo».
«Con este proyecto, cada familia argentina cobraría ese dinero por hijo, pero además si trabaja sumará más dinero a esa familia. Si el vecino de al lado sólo recibe el plan y no trabaja verá cómo el que sí lo hace mejora sus condiciones de vida», repitió. Es un concepto tan opuesto a la maquinaria social del peronismo como el afirmar que no deben existir comedores en las escuelas, sino que se debe garantizar que los niños coman en sus casas.
El odio de Carrió hacia las formas de la política que asume Hugo Chávez en Venezuela quedó también claro ayer. Habló de la necesidad de reforzar un eje Sur-Sur con Sudáfrica y la India, y terminar «con la negación de aceptar a Brasil»: «En lugar de quejarnos por el desarrollo en sus empresas, infraestructuras y economía, debemos diseñar nuestro crecimiento, dejar de competir y asociarnos en serio».
En otro tramo de su exposición y de las respuestas a preguntas de los empresarios presentes, el Paco, su obsesión, entró entonces en escena. «Tenemos que terminar con el paco que nos mata 500 mil pibes y nos condiciona el futuro y la seguridad en el conurbano y la Ciudad de Buenos Aires», pero agregó una crítica a la Policía Bonaerense: «Nosotros sabemos que para combartirla sólo contamos con una parte de la Gendarmería; el resto ya no sirve, está involucrado en el tema. Hay que hacerlo rápido porque si no, esto será ingobernable».



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