Las calles
porteñas
fueron
inundadas
ayer con
afiches del
Frente para
la Victoria,
con Cristina
Fernández y
Néstor
Kirchner
agradeciendo
el caudal
de votos que
recibió su
partido. Fue
un émulo a
los carteles
de Chiche
Duhalde.
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El duhaldismo inició el lunes por la tarde su debate interno en la búsqueda de una ubicación en el recinto, en una reunión en el Consejo Partidario (ver vinculada) que continuó ayer con una cumbre de los diputados bonaerenses -los antiguos y los seis que ingresaron bajo la lista de Informate más
Pero en ninguno de los dos casos puede esperarse una conferencia de prensa anunciando la decisión de unirse al bloque kirchnerista y abandonando las armas.
Todo lo contrario. Una decisión de ese tipo no le conviene hoy ni al gobierno ni a los duhaldistas. Las decisiones serán más sutiles y se verán, aunque más no sea al principio, en casos concretos. Habrá que mirar atentamente los resultados y la posición del duhaldismo en las primeras sesiones en la Cámara alta cuando se deba constituir el quórum -incluso antes de que asuman los nuevos legisladores el próximo 10 de diciembre- o proceder a votaciones. Mientas tanto es posible, incluso, que se vean en ambos bandos señales contradictorias.
Eso puede responder al propio armado que haga el kirchnerismo de lo que será el bloque oficialista. Los seguidores del Presidente tienen hoy 107 diputadospropios. Pero a ellos, como se ha explicado, debe sumarse una serie de aliados no circunstanciales, que los llevará a contar hasta 120, incluyendo transversales. Es más, la cifra puede superar el quórum de 129 si se incorpora hasta algún radical disidente o duhaldistas que inicien su camino hacia el oficialismo.
Pero todo ese armado no se verá, con seguridad, dentro de un bloque peronista unido.
Tendrá la forma más cómoda de un Interbloque de kirchneristas -a la usanza de las uniones de bancada que tienen los diputados de partidos provinciales- donde convergerán distintos bloques o subloques, una figura ideal para que el duhaldismo blando pueda encontrar una ubicación elegante. Hasta que se empiece a hablar de la próxima ruptura -se está hablando del peronismo y la división de sus bancadas es un deporte que nadie se priva de practicar-será esa la geografía más probable que adopte el oficialismo.
Por ahora, la violencia verbal entre ambos grupos sigue en marcha, pero dando cabida a las nuevas formas:
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