Pide la Iglesia que se negocie sin imposiciones

Política

Cristina de Kirchner se quejó ayer de que esperaba alguna afirmación sobre la pobreza en el nuevo documento emitido por el Episcopado, que atizó a su gobierno el jueves por la crisis en el campo. La cumbre de la Pastoral Social que encabeza el titular de Cáritas, Jorge Casaretto, redobló esas críticas al atribuirle al gobierno demorar soluciones a ese drama, que es más preocupante que un debate sectorial. También llamó a que dialogue con el campo sin imposiciones. No quiere el gobierno relaciones fluidas con la Iglesia Católica, pese a que en lo individual los presidentes Kirchner se dicen creyentes. Responde la institución con eufemismos y metáforas que en esta cumbre que se hizo en Mar del Plata no alcanzan a esconder la firmeza de los prelados ante el gobierno.

La Iglesia Católica insistió en que el gobierno debe poner fin al conflicto que mantiene con el sector agropecuario, convocando al diálogo, y también aludió a una negociación «sin imposiciones», durante un encuentro que se realizó en Mar del Plata con la participación de funcionarios, empresarios y sindicalistas.

En un nuevo documento, la Comisión Episcopal de Pastoral Social insistió con que «la Nación requiere gestos de grandeza», al cerrar el encuentro «Aportes para una dirigencia comprometida en la justa distribución de los bienes», que concluyó ayer. Las jornadas, de las que participaron 470 inscriptos, de 18 provincias, oficialistas y opositores, se cerraron con un discurso del obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, quien volvió a pedir «instancias de diálogo sin imposiciones para resolver conflictos».

El titular de la comisión destacó, además, la presencia de la presidente del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, como integrante del gobierno, ante la ausencia de Daniel Scioli, a quien se esperaba para dar por finalizado el encuentro.

Pero antes de iniciarse la reunión fue emitido el documento de la Comisión Permanente del Episcopado, acerca del «gesto de grandeza» que aludió a Cristina de Kirchner y que replicó Aníbal Fernández diciendo que era «irrespetuoso» ese pedido a la Presidente.

Las conclusiones de ayer insistieron, sin embargo, con ese documento. «Nos sirvió de trampolín para comenzar la declaración de la Comisión Permanente del Episcopado, recordándonos que la Nación requiere gestos de grandeza. En realidad, nuestra patria nació con gestos de grandeza, como el de Manuel Belgrano, donando para escuelas el premio de sus victorias, o el de José de San Martín, con su histórico renunciamiento de Guayaquil», dice el primero de los cinco puntos que contiene el documento.

  • Pobreza

    También allí se repitió que «como afirmamos en la declaración de la Comisión Permanente, ni la moderación en las demandas ni la magnanimidad en el ejercicio del poder son signos de debilidad».

    En los párrafos finales, tras reiterar que la pobrezaen el país «sigue siendo preocupante», se señalóque «empresarios y sindicalistas deben buscar motivaciones superadoras, como ocurre muchas veces en los países más adelantados, donde con frecuencia encuentran formas de cooperación».

    Casaretto, además, al cerrar las jornadas -de las que participaron, entre otros, Claudio Lozano, Carlos Melconian, Alfonso Prat-Gay y Hermes Binner- dijo que durante el encuentro «no encontré a nadie que quisiera venir a imponer su visión, sino que con convicción venían a ofrecer sus opiniones o reflexiones como servicio».

    El obispo agradeció la presencia de funcionarios del gobierno porque «no sólo opinan, sino que ejecutan, y es difícil actuar en el día a día», dijo, y luego se refirió a que la pobreza y la exclusión «siguen siendo los temas claves hacia el Bicentenario».

    «Urge erradicar la corrupción a través de la ética y la primacía de los valores en todos los ámbitos de la vida», destacó el obispo.

    Del encuentro también participó el presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, cardenal Renato Martino, quien hizo un discurso referido al perfil del dirigente cristiano y sostuvo que «debe existir un mejor reparto de los bienes de la tierra entre todos los hombres».

    «La doctrina social enuncia claramente el principio de la solidaridad global, como una precisa obligación de justicia», recordó Martino y señaló que «se expresa en la conciencia de una interdependencia fundamental entre todos los hombres, que llama a compartir efectivamente los bienes, los recursos, las responsabilidades y las dificultades, en un clima de reciprocidad y de igualdad de derechos y deberes».

    «El cristiano comprometido directamente en la política deberá tener presente que la doctrina social imposta las relaciones entre el Estado y la Iglesia en la línea de la autonomía recíproca», enfatizó.

    El cardenal llamó a la participación de todos los ciudadanos «para que el bien común no se confíe al cuidado exclusivo de los políticos, sino que permanezca un objetivo al que todos están llamados a cooperar».

    Las jornadas se desarrollaron en el marco de la Semana Social, con el lema «Hacia un nuevo liderazgo social y político», y la apertura estuvo a cargo del obispo de Mar del Plata, monseñor Juan Alberto Puiggari, junto a monseñor Joaquín Sucunza, obispo auxiliar de Buenos Aires, además de Casaretto y el intendente del Municipio de General Pueyrredón, Gustavo Pulti.

    Marcó del Pont habló el sábado sobre «la recuperación del concepto del trabajo en condición de asalariado es la forma de inclusión en el país».

    Binner, por su parte, dijo que «es fundamental salir de los tiempos de crispación y volver a los de serenidad, que es donde se puede pensar».

    La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina había difundido, antes del encuentro de Mar del Plata y tras una reunión extraordinaria convocada por el cardenal Jorge Mario Bergoglio, una declaración exhortando a « fortalecer la paz social y la democracia». Allí se solicitó «encarecidamente al gobierno de la Nación que convoque con urgencia a un diálogo transparente y constructivo, y a los sectores en conflicto que revean las estrategias de reclamo».
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