11 de enero 2002 - 00:00

Piden que Nación coordine default

Eduardo Duhalde escuchó ayer de los gobernadores un pedido previsible: que la Nación coordine una declaración de default de las provincias ante el aumento que la devaluación generó en la deuda provincial.

Tal como ayer informó este diario, la desvalorización del peso tiene un alto costo para las provincias porque tienen 90 por ciento de su deuda -28.500 millones-emitida en divisa extranjera, básicamente dólares.

Según estimaron analistas privados, esto tiene como consecuencia directa que el pasivo de las provincias -mayoritariamente con bancos y títulos públicos-se incrementa en 10.000 millones de pesos.

Ayer, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, oficializó ante la prensa el reclamo de los gobernadores. «Requirieron que el Ejecutivo trabaje rápidamente para coordinar un sistema de default», dijo el funcionario.

En rigor, los mandatarios plantearon dos alternativas, apenas diferentes en la forma, una de otra: un default conjunto unilateral -sin diálogo previo con acreedores-o una declaración de «imposibilidad de pago», que supone mayor voluntad de cumplimiento de los compromisos.

En rigor, tres provincias -Tucumán, Chaco y Chubut-ya entraron en cesación de pago o, dejaron de abonar cupones de deuda. Y ayer se sumó Río Negro que dispondrá en la Legislatura local un waiwer por 120 días (ver Ambito Nacional). Según se especula, otras provincias seguirán el mismo camino.

Ayer, los gobernadores aprovecharon su encuentro con Duhalde para plantearle el tema. Fue el cordobés
José Manuel de la Sota quien solicitó la pesificación de la deuda.

Más tarde, Capitanich explicó que los distritos «tienen deudas con el sistema financiero y emitidos instrumentos de deuda» y con la devaluación del peso argentino
«tienen una necesidad de mayor cantidad de pesos para cancelar las deudas en dólares».

Según los datos de Economía, las provincias deben 8.900 millones en títulos públicos, 7.800 millones bancos y entidades financieras y 4.450 millones a organismos multilaterales. El grueso de esta deuda es en dólares y, por tanto, es impactada por la devaluación del peso.

El escenario para los gobernadores es complicado: recaudan impuestos en pesos y reciben coparticipación en bonos LECOP pero deben pagar sus compromisos de deuda en dólares.

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