Raúl Castells sufrió ayer en carne propia su modo de protesta: llegó 20 minutos tarde a la reunión que mantuvo con Juan Carlos Blumberg porque en el camino tuvo que desviarse forzado por un piquete, que había en la avenida Corrientes.
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«Llegué tarde porque me agarró un piquete», se disculpó Castells ante Blumberg, apenas comenzó la reunión en la que ayer acordaron acompañar recíprocamente las movilizaciones organizadas por ambos. Hoy, el MIJD de Castells marchará al Congreso para pedir un aumento para los jubilados.
El 31 de agosto, en tanto, sin otra identificación que sus pecheras amarillas, Castells se sumará a la movilización que Blumberg convocó para el 31 de agosto, a Plaza de Mayo, para reclamar medidas más enérgicas por parte del gobierno contra la inseguridad.
«Por más que tengo diferencias con Blumberg, no puedo aceptar que el gobierno actúe de modo fachista e impida que se realice una movilización» dijo ayer Castells y cuestionó, además, la propuesta de contramarcha que anunció D'Elía porque implica poner en la calle una «fuerza de choque» contra Blumberg.
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