21 de mayo 2001 - 00:00

Piqueteros logran abrir una herida en el gabinete

Un grupo de piqueteros, que se atribuían ser ya 4.000 cortando la Ruta 3 en el partido de La Matanza (provincia de Bs. As.), hizo anoche estallar otra batalla interna en el gabinete de Fernando de la Rúa. «Sólo negociamos si está Aiello», insistía Luis d'Elía, activista del Polo Social que viene negociando con el gobierno nacional un levantamiento de la medida y que en las primeras horas de la madrugada de hoy analizaba una propuesta elaborada por el Ministerio del Interior.

El secretario presidencial, Leonardo Aiello, se mantenía, sin embargo, en la penumbra esperando que su jefe lo autorizase a reaparecer en este drama. Lo mantenía apartado una odiosa contraorden: quien negocia por el gobierno es Patricia Bullrich, la única que puede tomar decisiones y que tiene los medios para hacerlo, y que anoche afirmó que el gobierno no negocia con quienes mantiene rutas cortadas. ¿Y Aiello? El presidente sólo lo autorizó a recoger información sobre esta crisis, pero nunca a deliberar con los revoltosos.

Esta puja, que también divide a los piqueteros, sincera una de las peleas más del gobierno, la que se libra en el corazón de Olivos por los favores de un presidente que se deleita contemplando cómo validos de diverso peso y pelaje se sacan los ojos para complacerlo. En un rincón, por caso, Bullrich, apoyada por Fernando de Santibañes, sus hijos Antonio y Aíto, y auspiciada por el Presidente a asumir formalmente el problema. Cuenta con el apoyo de Raúl Castells, un joven y lozano jubilado que, con renegrida barba -envidia de un Carlos Escudé, a quien ya le ralea-, siempre que va a las oficinas de Bullrich sale diciendo que se lleva algo. «Siempre hace lo mismo, pero nunca le hemos dado nada», decía la ministro anoche desde su trinchera de Asunción del Paraguay, donde asiste a una cumbre del Mercosur laboral. «El no iba a acampar nunca en Plaza de Mayo», reveló la funcionaria.

Sus adversarios lo creen animado a Castells por un Carlos Ruckauf que quiere echar querosén al fuego de la crisis en una fuga hacia adelante que lo exima de otros exámenes de gobernabilidad.

El aiellismo de los piqueteros se alza enfrente, representado por el «polista» D'Elía y Juan Carlos Alderete, mano derecha en el área metropolitana del «Perro» Carlos Santillán. En el gobierno alientan al secretario privado del Presidente, Nicolás Gallo, que busca confrontar más con el ruckaufismo, al que acusa de no haber cumplido con el compromiso de ayuda que formó Felipe Solá en noviembre pasado.

La ministro expuso en la reunión de gabinete el martes en Casa de Gobierno su método: no negociar; los cortes responden a la campaña de D'Elía como candidato del Polo Social en las listas del cura Luis Farinello; hay que quebrar un negocio de entrega clientelística de los planes Trabajar haciendo un padrón distinto del que elaboró el Comité de Crisis que incurre, dice, en el exceso, como entregar cuatro planes a una misma persona.

Con este ánimo, los piqueteros fueron al choque agravando la situación en La Matanza hasta el punto de que está en un nivel gravísimo de inestablidad. El número de revoltosos crece, se suman incontrolados del partido Obrero y nadie cree que pueda liberarse la ruta nacional hasta nuevo aviso.
(Ver más inf. en Ambito Nacional.)

El miércoles por la tarde, De la Rúa dice haberle pedido a Aiello que interviniese. Provocó una reunión el jueves en el departamento de uno de los voceros del intendente Alberto Balestrini en la calle San Juan y Defensa, pleno San Telmo, a la que fueron Ramón Mestre, Balestrini y Aiello.

Acordaron retomar el cumplimiento de las promesas que dicen que les hizo el gobierno en noviembre pasado y que incumplieron la entrega de 8.500 planes Trabajar, $ 2 millones en auxilio para dar trabajo en escuelas a reparar y entrega de bolsones de comida y becas.

Ese trío se fue a un bar en esa misma esquina de San Telmo, adonde esperaban el «polista»
D'Elía y a Alderete. La negociación en ese grupo tenía una condición: que Bullrich no apareciera -la culpan de no cumplir y de jugar una interna con el ex frepasista D'Elía-y que el enlace siguiera siendo el secretario presidencial.

Enterada de esta condición, el viernes
Bullrich le puso la queja al propio De la Rúa de que la desplazaban. «Que los planes Trabajar se los dé el Presidente a Aiello», dicen haberle escuchado algunos. El Presidente encuadró la situación y repuso a la negociadora que hizo un gesto de autoridad. Hizo recibir a Castells en el Ministerio de Trabajo y lo conformó con algo -insisten los matanceros-que nadie conoce pero que le hizo levantar la idea de instalar un campamento de desocupados en la Plaza de Mayo.

Aiello
usó ese dato para anunciar que dejaba de ser negociador, pese a que hizo propia una propuesta de negociación que elaboró el ministro de Trabajo de Ruckauf, Aníbal Fernández. La mandó por fax a los piqueteros que la rechazaron por insuficiente, pero, antes que nada, porque Aiello abandonaba la mesa.

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