24 de noviembre 2006 - 00:00

Pirotecnia oficial para el conflicto de las papeleras

Los responsables de encontrar alguna solución a la crisis por las papeleras contaminantes de Fray Bentos -porque tienen cargos y responsabilidades públicos-se entregaron en las últimas horas a la pirotecnia. A falta de iniciativas solventes para superar la amenaza al medio ambiente que implica la construcción que sigue adelante la empresa Botnia, a pocos metros de Gualeguaychú, los diputados entraron en el lirismo y repudiaron al Banco Mundial por la concesión de un crédito a esa firma. Entusiasmados con la gestualidad anunciaron que cerrarán el año legislativo con una sesión en la propia Gualeguaychú, cuyos vecinos se envalentonaron con la promesa presidencial de que no habrá represión y anunciaron que no levantarán hasta nuevo aviso el cierre de los puentes hacia el Uruguay. El embajador de este país recibió una reprimenda en la Cancillería argentina, y la del Uruguay respondió con la amenaza de una nueva querella ante los tribunales de La Haya. Es saludable que a la tensión sigan la algarada y la pirotecnia como catarsis, pero deberán emplear estos mandatariossu tiempo y los recursos a encontrar algunasolución a una crisis que se instala ya en el público como que no tiene solución más que los golpes de efecto. Un absurdo, porque toda crisis se supera con ingenio y competencia técnica, algo que falta en las dos márgenes del disputado río Uruguay.

Alberto Balestrini, presidente de la Cámara de Diputados, Agustín Rossi y Patricia Fadel negocian ayer con el entrerriano Emilio Martínez Garbino la declaración de repudio a la decisión del Banco Mundial de financiar a Botnia.
Alberto Balestrini, presidente de la Cámara de Diputados, Agustín Rossi y Patricia Fadel negocian ayer con el entrerriano Emilio Martínez Garbino la declaración de repudio a la decisión del Banco Mundial de financiar a Botnia.
Los diputados de todos los bloques tomaron ayer la decisión de repudiar al Banco Mundial -el único de los dos organismos, junto con el BID, que continuó asistiendo al país especialmente después del default de la deuda en 2002- por haber aprobado un crédito para el tramo final de la construcción de la planta de la finesa Botnia en Fray Bentos.

Los diputados repudiaron, en realidad, que la Corporación Financiera Internacional, brazo de asistencia a empresas del BM, le otorgara a Botnia un préstamo de u$s 170 millones, más un seguro de riesgo político de la Agencia Multilateral de Garantías de Inversiones por u$s 300 millones.

El proyecto fue propuesto por Emilio Martínez Garbino de Concertación Entrerriana, con bloque propio en Diputados y que en la provincia se opone a Jorge Busti, y después acordado con el kirchnerismo. Así el oficialismo y el resto de los partidos terminaron poniéndole firma a su apoyo en el recinto.

Se justificó esa idea en que: «Se privilegian los intereses privados sobre el derecho fundamental al medio ambiente sano y los derecho humanos», dice la declaración aprobada ayer en el recinto al término del debate del Presupuesto 2007.

Para Martínez Garbino (ex intendente de Gualeguaychú) y Juan Carlos Godoy, el banco «mostró su total indiferencia al reclamo de la Argentina»

  • Inadvertencia grave

    Acostumbrados a no prestar atención a los proyectos de declaración que se debaten en el Congreso, muchos diputados presentes no advirtieron la gravedad de lo que se estaba votando, al tratarse de un organismo internacional al que se lo acusa de dolo en la cuestión ambiental: «Existe complicidad con los intereses internacionales mezquinos para que esta región del planeta se convierta en un basurero», dice la declaración aprobada por todos los presentes.

    Martínez Garbino, autor del proyecto, dijo en el recinto que al financiar el avance de la construcción «el organismo multilateral de crédito transgrede los principios universales básicos que estructuran toda política de protección al medio ambiente».

    Pero el centro más complejode la declaración es el repudio liso y llano al Banco Mundial por «la actitud de privilegiar los intereses económicos por encima de bienes tales como la vida, la salud, la calidad del medio ambiente, la absoluta falta de conciencia respecto del agotamiento de los recursos no renovables».

    Muchos olvidaron ayer en el recinto que estaban repudiando a la misma institución que Eduardo Duhalde utilizó durante los peores momentos posteriores a la salida de la convertibilidad y la declaración del default para, inclusive, aliviar la carga del Tesoro en gastos corrientes.

    En esos momentos los únicos fondos que casi regularmente seguían llegando desde el exterior eran los aportados por el Banco Mundial para distintos programas de los típicos que financia el organismo en materia de salud, por ejemplo, o mejoras sanitarias.

    Muchos de esos fondos, con tolerancia del propio BM, eran derivados de sus fines específicos al Tesoro con la promesa de que el país apoyaría programas especiales como reformas educativas o asistencia a la sociedad civil, también temas predilectos de la institución con sede en Washington. Esos desvíos, inclusive, llegaron a provocar la preocupación de algunos funcionarios por las implicancias penales que podría tener el cambio de destino de los préstamos.
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