Con Alberto Rodríguez Saá autoexcluido de la candidatura a jefe del Partido Justicialista, Néstor Kirchner se encamina a ser consagrado monarca peronista sin ningún referente opositor de peso que pueda cuestionar sus decisiones. «Alberto mantiene su postulación a presidente de la Nación para 2011, pero ni él ni Adolfo ni Carlos Menem se van a presentar en estas condiciones a la elección en el PJ», confirmó ayer a este diario Héctor Maya, ex compañero de fórmula presidencial del gobernador de San Luis. Las «condiciones» que mencionó Maya se refieren a la negativa a depurar los 24 padrones del PJ -existe uno por distrito- antes de convocar a una eventual, y por ahora inexistente, elección interna para elegir al próximo jefe del PJ. El lunes, el interventor del partido, Ramón Ruiz, confirmó que los padrones son «transparentes», que se encuentran en poder de la Justicia electoral y que no se había detectado ningún motivo para revisar la vigencia de los datos de los más de 3 millones de afiliados peronistas en todo el país.
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Sin contactos políticos con el también peronista opositor Ramón Puerta, o con el diputado bonaerense de Unión-PRO, Francisco de Narváez, el PJ rebelde de los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá desactivaron incluso el llamado a una cumbre bonaerense para seleccionar al rival de Kirchner en la batalla por el Justicialismo. Lejos quedó el anuncio efectuado por el gobernador puntano en Mar del Plata en enero de este año, cuando aseguró que se postularía a la presidencia del PJ.
«Me da la impresión de que esta historia está terminando. Kirchner tiene todo, punteros, intendentes, sindicatos, hasta a (Roberto) Lavagna. Nos ganó la iniciativa», se lamentaban ayer en el entorno del misionero Puerta, quien está desconcertado ante la interna partidaria. No lo llama ni el operador presidencial Juan Carlos Mazzón para invitarlo, en su calidad de integrante de la mesa nacional del congreso justicialista, a sumarse a la reorganización partidaria. Pero tampoco quiere quedar pegado a las figuras de Rodríguez Saá y Menem ante quienes se considera defraudado por no haber sido investido candidato presidencial del sector en las pasadas presidenciales de octubre de 2007, pese al respaldo de Mauricio Macri.
Apenas queda entonces la candidatura testimonial de De Narváez, quien envalentonado por el tercer lugar obtenido en las últimas elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires, se entusiasma con la idea de empapelar nuevamente estadios de fútbol y autopistas con su imagen.
Ayer, el senador del Frente para la Victoria, Daniel Filmus, ventiló la intención del ex presidente de ser consagrado a través de una elección interna para darle mayor legitimidad a su conducción en el PJ: «Si todos los cargos se eligen a dedo, no sería democrático. La posibilidad de que Néstor Kirchner conduzca la renovación del peronismo me parece buena porque hay un reclamo histórico para recuperar la identidad de los partidos. Ahora, si todos los cargos se eligen a dedo, el proceso no sería democrático», sostuvo el ex ministro de Educación.
Como anticipó ayer este diario, hoy Kirchner recibirá en sus oficinas de Puerto Madero a los únicos exponentes del oficialismo que no se sumaron al operativo clamor para que el esposo de Cristina de Kirchner presida el PJ. Se trata de un grupo de dirigentes piqueteros aliados al gobierno, liderados por Luis D'Elía, quienes le pedirán al ex presidente que lidere una propuesta superadora del PJ integrada por una concertación de partidos y fuerzas sociales.
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