En momentos en que se discuten nuevas instancias en conflictos similares como ocurre entre Gran Bretaña y España por Gibraltar, Buenos Aires decide borrar el nombre de Malvinas. Como si se tratara de algo sin importancia, que puede ser desechado, y no de un símbolo caro a los sentimientos de todos los argentinos. Desmintiendo, además, el fervor patriótico y la emoción mostrada por el presidente
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