Aguado por el temporal que azotó Buenos Aires, el paro y movilización dispuesto ayer por la CGT rebelde, la CTA y los gremios docentes pasó sin pena ni gloria. Se notó en el transporte colectivo de pasajeros, lo que provocó que la gente se movilizara en vehículos privados; en la basura que se acumuló en las veredas y en los distintos niveles de enseñanza, donde la ausencia de docentes y alumnos fue casi total, para alegría de la CTERA de Martha Maffei. Y de Saúl Ubaldini, que mueve a paros inoportunos. En 1982 se lo hizo a Leopoldo Galtieri un día antes de colgarse de sus faldones cuando ocupó Malvinas. En la Justicia casi no hubo actividad e incluso en la zona de Tribunales hubo comercios que cerraron. En cambio sobraron taxis en la calle, los trenes funcionaron normalmente y diagramas de emergencia pusieron sobre las vías a los subterráneos con lapsos de diez minutos. En el ámbito bancario, informó la Asociación de Bancos (ABA), el número de sucursales operativas fue de 96 por ciento y el nivel de presentismo llegó a 90 por ciento.
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Como contraprestación y mientras afuera llovía, tanto desde el sector gremial como desde el gobierno, todos aprovecharon para fatigar micrófonos descalificándose mutuamente. El camionero Hugo Moyano, junto a los burócratas Víctor De Gennaro y Julio Piumato, trataron de justificar la medida. Moyano afirmó que no ve «ninguna posibilidad» de que las medidas que aplicará Domingo Cavallo vayan a «traer alivio» a los sectores más necesitados.
Sin embargo, antes de esta afirmación los principales dirigentes de la CGT disidente de Moyano estuvieron reunidos con el nuevo ministro de Economía, quien les explicó las líneas generales de su programa económico, solicitándoles una tregua (ver nota aparte). Moyano le pidió que se implemente el pago de un subsidio para jefes de familia desocupados. «Nos dijo que no estaba en una primera instancia de las medidas que anunciará y que lo iban a tomar por demagogo. La verdad es que no teníamos ninguna expectativa y nos fuimos de la reunión con menos de las que fuimos», dijo Moyano resignado ante la desaparición de Ricardo López Murphy.
El camionero, que el martes arengó a los activistas en Campo de Mayo diciéndoles que «en los paros, como en el amor, todo está permitido», para justificar los desmanes que ayudaran al paro, recibió la respuesta del gobierno. Patricia Bullrich consideró «ilógico» el paro ya que «había sido lanzado en rechazo a las medidas anunciadas por el ex ministro López Murphy» y ahora, con los cambios en el gabinete, «ese paquete de iniciativas quedó sin efecto». La ministra de Trabajo consideró que la medida de fuerza «es más bien un capricho, porque si el MTA y la CTA iban a hacer un paro contra determinadas medidas económicas y las mismas quedaron desactivadas y reemplazadas por otras que van a ser presentadas en estos días, la lógica es que debieran levantar el paro». Respecto de la convocatoria de Moyano a cortar rutas, vías, calles y caminos, la ministra señaló que «de ninguna manera vamos a aceptar los dichos de que acá vale todo; acá estamos en democracia y no vale todo». Chrystian Colombo criticó al camionero por la convocatoria a cortar rutas durante el paro nacional y sostuvo que la huelga «no se justifica» porque el ajuste no llegó a implementarse. De este modo, el jefe de ministros replicó las «desafortunadas» declaraciones de Moyano al justificar la decisión de que la protesta se efectivizara con cortes de rutas y vías. «Un paro no significa hacer cualquier cosa», remarcó el jefe de Gabinete.
El funcionario, además, consideró que «no tiene justificación» la huelga de 24 horas que cumplen los sindicatos adheridos a la CGT rebelde y a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) porque el ajuste anunciado por López Murphy no entró en vigencia.
Crítica
El gobierno encontró un impensado aliado cuando el técnico de Boca Juniors, Carlos Bianchi, rechazó la huelga general convocada por el camionero Moyano y criticó a los sindicalistas que convocaron a la medida de fuerza. «Quiénes son los que dictan los paros? ¿Qué actividad hacen como para que yo me adhiera si no me causan ningún tipo de confianza?», se preguntó Bianchi luego de lamentarse por la grave crisis social y económica que aqueja al país. Y agregó: «A mí nadie me digita la vida. Si yo no digito la vida de ellos, por qué me tengo que someter a lo que esa gente quiera», disparó el entrenador sobre los Moyano, De Gennaro,Maffei y Piumato.
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