El encuestólogo del gobierno Enrique Zuleta Puceiro volvió a las andadas degradando con más politización, aunque desde un nuevo lado, el drama de las 192 víctimas de Cromañón. Es contratado oficial, junto con Artemio López y otros, y ayer publicó una presunta «encuesta» en el diario también oficial, «Página/12». Como es a favor de Ibarra, y dado de dónde provienen los emolumentos de Puceiro, hay una primera conclusión interesante: el gobierno Kirchner no quiere quedar « pegado» al jefe de la Ciudad y su suerte pero lo apoya desde bambalinas.
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El encuestólogo rodea de decimales sus cifras (31,6%, 52,6%, etc.) para darles aire de realidad a sus encuestas que han perdido credibilidad hace tiempo. Pero al decir que la gente de Buenos Aires no aceptaría referendo en algo acierta con la impresión del periodismo: la gente no quiere plebiscito sino culpabilidades por Cromañón, porque teme que le pueda pasar lo mismo o vivir el mismo dolor de los familiares de las víctimas. Ya lo dijimos: el riesgo-vida es más alto en la Argentina que el riesgo-país.
Pero Puceiro como autor de encuestas, que se supone deben ser realizadas por neutrales, incluye en «Página/12» conceptos como éstos, algunos insólitos: «Hoy el ciudadano NO le pide cultura, educación ni asfalto a Ibarra, sino que se haga cargo». ¿Cuándo un habitante de Buenos Aires va a dejar de pedirle al intendente de turno que se ocupe de la cultura y de la educación? Podría pedirle que no se ocupe de «asfalto» porque todos tienen entendido que están ya pavimentadas aquellas famosas 2.067 calles de la metrópoli que, como rémora, seguían siendo de barro hace 10 años y se supone -aunque en la Argentina todo es posible-que dejaron de serlo. «Es difícil imaginarse -agrega Puceiro- pedirle a Carlos Menem o a Alberto Kohan que se hagan cargo de algo. A ellos les dirían que no quieren verlos más.» Es casi un insulto a la inteligencia que un hombre politizado así -para peor por un conchabo monetario oficial- publique «encuestas» de este tipo y pretenda el que las paga que sean «creíbles e influyan». Además, ¿dirigirle algo tan burdo al electorado más politizado del país como es la Capital Federal? Muy poco serio.
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