Polémica por los dichos de un funcionario pampeano sobre la prostitución

Política

El viceintendente Santa Rosa (La Pampa), Ángel Ceferino Baraybar, levantó una fuerte polémica luego de que dijera que muchas mujeres ejercen la prostitución "porque quieren" y sostuvo que "es muy difícil curarlas".

Según informan varios medios locales, el pasado martes la reunión de la Comisión de Derechos Humanos recibió a mujeres en situación de prostitución y a la subsecretaria de Políticas de Género, Fabiana Montañez, para tratar los programas estatales para sacar de la calle a las víctimas de violencia y explotación sexual.

En ese marco, Baraybar dijo que hay mujeres que "no quieren ser curadas" y que les "gusta" ejercer la prostitución. Contó que era uno los principales colaboradores del padre Ricardo Ermesino (ya fallecido), que intentó durante años sacar a las mujeres de la calle. Luego, reafirmó sus dichos en declaraciones radiales.

Sin embargo, aclaró que está "en contra" de la trata de personas. "Estoy absolutamente en contra de la trata. Nadie tiene por qué vivir, digamos, de la necesidad de los demás. Hay chicas a las que les gusta ese trabajo, y bueno, que lo hagan, macanudo, y no se va a terminar nunca. Pero estoy en desacuerdo con los que explotan a las pobres chicas".

"La prostitución es una de las profesiones más viejas del mundo no se va a terminar nunca, por necesidad o por lo que sea", dijo a Radio Nacional. "Imagino que hay gente a la que la lleva la necesidad de vivir, manteniendo aunque más no sea su familia. Y bueno, hay algunas que realmente lo hacen porque les gusta la profesión", sostuvo.

Volviendo a hablar sobre su relación con el cura Ermesino, contó que en una oportunidad apostó un asado con el religioso luego de que éste llevara a siete mujeres al Hogar María Magdalena. "Le jugué a que no las iba a componer, pero con toda la buena voluntad de que ojalá tuviera razón. Y por supuesto que yo veía que era una necesidad. A lo mejor de las siete con que se recuperara una ya era una ganancia. No es que gané el asado. Esas cosas nunca se ganan. Ojalá lo hubiera recontraperdido, pero yo vi a unas de esas niñas siguiendo en su trabajo, no sé si porque no le convenía".

En otra anécdota, reveló que cuando se desempeñaba como juez de Paz de Santa Rosa casó a una prostituta con un actual funcionario. "(La mujer) Me trajo el certificado de soltería firmado por todas las autoridades de su país y el embajador de culto de la Argentina. Después que los casé, como correspondía, fueron a Bahía Blanca a hacer los papeles y el jefe de Migraciones me avisa que me mandé una macana y casé a una chica que era casada... Pero traía el certificado de soltería. Después lo arreglaron. Y hoy es feliz casada con un señor funcionario de la provincia de La Pampa".

También contó que en una oportunidad casó a una prostituta en un cabaret, con el fin de que no la deportaran. "Había una brasileña que se tenía que casar y no quería irse porque quería seguir trabajando. Me dijo que no tenía novio, pero que una amiga se lo prestaba. Se lo prestó y los fui a casar a un cabaret, con mi secretaria y todo, cumpliendo... A la semana me encuentro a la chica haciendo los papeles para el DNI extranjero y cuando le pregunté cómo andaba dijo: 'ya se lo devolví a mi amiga'. Para que te des idea cómo se manejan algunas cosas en este tipo de ambientes".

Baraybar sostuvo que durante su actividad como juez de Paz, observó casos de muchas mujeres de distintos que llegaban a la Argentina "exclusivamente a trabajar en los cabaret".

"Cuando hice el servicio militar hace 60 años hacía guardias en una casa de tolerancia, en un prostíbulo, en Pico. Es que en aquella época era obligación que donde había un regimiento existiera un prostíbulo. Era normal", dijo.

"Imaginate 300 o 400 chicos solteros, de 20 años y llenos de vida... En aquella época con 20 años, y comiendo locro todos los días, fuerte como estaba, por supuesto que era una obligación que hubiera un prostíbulo donde hubiera un regimiento. Hacíamos guardia doble, para que no hubiera problemas", contó.

Dejá tu comentario