17 de marzo 2008 - 00:00

¿Policías por militares a Haití?

Nilda Garré
Nilda Garré
La Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah)inició un proceso de reconfiguración, que prevé una paulatina sustitución del contingente militar por fuerzas de seguridad. También se prevé una redistribución de las tropas internacionales en zonas fronterizas. En la actualidad el contingente desplegado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Haití cuenta con 7.510 militares y 1.800 policías, que en 80 por ciento son de países latinoamericanos.

La iniciativa responde al pedido del representante del secretario general de las Naciones Unidas para Haití, el tunecino Heidi Annabi, que fue planteado a Brasil, país que lidera los Cascos Azules de la Minustah.

El jueves pasado durante la audiencia de aprobación del pliego del nuevo embajador argentino en Puerto Príncipe (José María Vázquez Ocampo), hubo una ronda de preguntas de los senadores acerca de las condiciones de seguridad de la isla y si los Cascos Azules criollos no vulneraban su misión específica al tener que vérselas a diario con actividades ilícitas para las cuales no están entrenados (por no decir que violan la ley de Seguridad Interior).

El designado Vázquez Ocampo fue funcionario del Ministerio de Defensa, desempeñó el cargo de viceministro de Nilda Garré hasta que fue desplazado por rencillas internas con la ministra. En tiempos de José Pampuro, había cubierto la Subsecretaría de Asuntos Técnicos Militares, tanta expertise no le alcanzó para zafar con holgura del cuestionario de los senadores de la Comisión de Acuerdos. Defensa no quiere siquiera imaginar a los 510 soldados argentinos inmersos en tareas de seguridad interior aunque estén avalados por el mandato que otorga el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas (mantener un entorno seguro y estable). Luego del test a Vázquez Ocampo, algunos senadores se convencieron (puertas adentro) de que el Contingente Conjunto Haití VIII, al mando del capitán de navío Rafael Alvarez López, podría estar empeñado en misiones que rozan las de una fuerza policial.

La isla soporta el narcotráfico, el contrabando de armas pequeñas destinadas a las bandas de fanáticos políticos devenidos en delincuentes comunes que aún pululan en los vecindarios empobrecidos y los secuestros extorsivos. El primer objetivo militar de la Minustah fue lograr el desarme, tanto de esas bandas como de ex militares haitianos que habían participado en el derrocamiento del ex presidente Bertrand Aristide. Sin embargo, aún no puede decirse que la misión esté cumplida.

El viernes pasado se inauguró en la capital haitiana el VI Foro Parlamentario Permanente sobre Armas Pequeñas y Ligeras que se extiende hasta mañana. Es un punto de convergencia anual de los legisladores latinoamericanos para resolver las cuestiones específicas de la violencia armada y del tráfico y contrabando de las armas pequeñas. Asistió la senadora salteña Sonia Escudero (FPV), presidente de la Comisión de Seguridad Interior y Narcotráfico desde 2003. Escudero integró la mesa examinadora que dio luz verde a Vázquez Ocampo para la representación del país en Haití. Los datos proporcionados por la organización dicen que los niveles más elevados de mortalidad por armas de fuego se encuentran en América latina y el Caribe.

  • Otros proyectos

    El tunecino Annabi había informado a las autoridades brasileñas -y se entiende que la misma data ya está en la Cancillería y en el Ministerio de Defensa argentinos-que la Minustah se comprometerá en otros proyectos que requieren de una actividad policial. Entre los objetivos figura la asistencia en la vigilancia de fronteras -un pedido-especial del presidente haitiano René Préval y la formación de una fuerza de policía nacional de 14 mil hombres para 2011. El refuerzo en controles fronterizos comenzaría en breve. El Estado Mayor Conjunto (EMC), a cargo del brigadier general Jorge Chevalier, responsable operativo de las misiones en el exterior, analiza el desplazamiento de fracciones del Batallón Conjunto ubicado en la ciudad de Gonaives bajo el mando del teniente coronel Carlos Pérez Taboada a nuevos emplazamientos fronterizos. El cambio supone también una modificación del menú de conflictos que enfrentarán los soldados criollos. Se espera que la presencia de Cascos Azules desaliente las actividades de narcotraficantes y contrabandistas de armas.

    Informes de inteligencia hablan de una creciente circulación de bienes de contrabando, tráfico de personas, y de estupefacientes, más armas de fuego. De acuerdo con Annabi, Haití pierde entre 150 millones y 250 millones de dólares por año por falta de control en las fronteras. Preocupa el control marítimo, no existe un esfuerzo internacional en aguas en derredor de la isla. ¿Irá la Prefectura Naval? En repetidas oportunidades Brasil, la Argentina y Chile pidieron a los Estados Unidos que colaborara con navíos, sin resultado. La prevención y disuasión de los ilícitos del tráfico por vía marítima en el Mar Caribe está a cargo de una fuerza de tareas conjunta bajo la supervisión del Comando Sur que integran los Estados Unidos. Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos. Se conoce por la sigla en inglés JIATF (Joint Interagency Task Force) y su misión es combatir el tráfico ilícito de mercaderías, drogas, armas y coordinar el esfuerzo de naciones con el mismo objetivo en una amplia zona de las Antillas. En la década de los noventa el país enviaba oficiales navales de enlace.
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