Los candidatos porteños se organizaban ayer para esperar los resultados de la elección del domingo, cual mundial de fútbol, con la particularidad que pocos están dispuestos a exhibir la camiseta. Es el caso de los principales rivales en la competencia por la Capital Federal, Aníbal Ibarra -peleará su reelección y Mauricio Macri, quienes quieren aparecer prescindentes de un candidato nacional, pero saben que la suerte del domingo les traerá alguna consecuencia. Ibarra concentrará a los íntimos en su casa de Villa Ortúzar, piensa posar para la foto -si lo tomaran-con voto en mano y luego acicalarse, alrededor de las seis de la tarde, para esperar la convocatoria de un canal televisivo de su preferencia que lo invite ante las cámaras para dar su opinión de lo que se conozca sobre la noche del 27.
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El jefe porteño cerró trato electoral para la ciudad con Elisa Carrió y Alfredo Bravo, por eso calcula que no tendrá festejo personal.
Los equipos de Macri preparaban los coquetos pisos de Chacabuco al 100, donde está instalada la Fundación Creer y Creer, a modo de centro de cómputos. En ese búnker la curiosidad es que adherentes y candidatos porteños se reparten en distintas boletas presidenciales. Algunos integran las filas del kirchnerismo, como los legisladores Jorge Argüello y Julio Vitobello, ambos candidatos en las bole-tas del macrismo. Otros votarán a Ricardo López Murphy, como el legislador Oscar Moscariello, titular de la bancada de Macri en la Legislatura porteña.
La agenda del titular de Boca Junior, comenzará a la mañana en un partido de fútbol, luego compartirá el almuerzo con su madre y a las 15.30 votará en la avenida Santa Fe al 3700 en la Capital Federal. Espera Macri que le tomen allí la foto de rutina -aunque no es candidato en esta elección-porque tiene en su caso un valor adicional: demostrará que es elector de la ciudad de Buenos Aires ante versiones que ponen en duda su domicilio porteño.
Tanto Macri como Ibarra, no son candidatos en esta elección, pero no perderán oportunidad de hacer así algo de campaña en vísperas de las propias urnas, para las que les aguarda otra espera: la Corte Suprema de Justicia pasó para el martes el fallo que definirá si sigue vigente el 8 de junio como cuarto oscuro para la Capital Federa (ver nota Aparte). Macri, después de emitir su voto partirá a su casa de Palermo, y recién desde allí ordenará que se continúen los preparativos para esperarlo en la sede de Chacabuco o enviará a cada uno de sus colaboradores a sus casas. Todo depende de la oportunidad que le presente el día. Y los cómputos que anticipe la TV.
A pocas cuadras de ese edificio estará instalado el comando de Kirchner, en el Hotel Intercontinental, donde acudirán otros candidatos a jefes de Gobierno de la Capital.
Uno es Rafael Bielsa y otro Gustavo Béliz, quienes integran los equipos que preparó el gobernador de Santa Cruz para su campaña política.
Sin tanto problema de identidad partidaria, otra candidata porteña, Patricia Bullrich, aguardará los resultados de los comicios junto a López Murphy, con el objetivo adicional de evaluar si se concreta que ese candidato podría obtener mayoría de votos en la Ciudad. Ese dato puede ser más que significativo para el ex radical: si pierde la nacional, pero tiene una buena marca en la ciudad, quizá piense en presentarse a competir contra Ibarra y Macri en caso de que se postergaran los comicios porteños con apertura de un nuevo cronograma.
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