ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

14 de junio 2013 - 16:40

Postales de la novela de enredos de Macri-De Narváez

ver más
Francisco De Narváez y Mauricio Macri
- Yo con ese tipo no puedo hablar más. No me cuenten.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

- Jesús, hagamos un intento más, hablemos con él.

- No puedo gordo, no me lo banco. Voy a esperar lo que haga Sergio y sino él no juega, voy con la boleta corta.

Jesús Cariglino vomitó su enojo al teléfono de Jorge Macri. Un rato antes había enviado a un delegado suyo a Tigre para certificar, previo diálogo con Sergio Massa, su incorporación formal al Frente Renovador.

A esa hora del miércoles, José Manuel De la Sota estaba en vuelo desde Córdoba. En Aeroparque lo esperaba Francisco De Narváez. Antes, el gobernador llamó a los operadores macristas: "Voy para allá así arreglamos este quilombo".

En Capital, se instaló en el piso 17 del Hotel Emperador junto a Francisco "Pancho" Fortuna y un scrum denarvaísta: De Narváez, su mano derecha Gustavo Ferrari, José "Pepe" Scioli y Natalia Gambaro.

- Estamos acá, vengan- invitó a los macristas. Llegaron Jorge Macri, el intendente de San Isidro Gustavo Posse y el ministro de Gobierno Emilio Monzó.

- Hagamos un arreglo nacional -arrancó De la Sota.

- No, nacional no podemos porque ustedes van hacia el peronismo y nosotros no. Hagamos provincia por provincia -planteó Monzó.

- Bueno. Arreglemos Córdoba, Capital, Entre Ríos, Santa Fe y la provincia -propuso el gobernador.

- Gallego, vos sabés que lo de Lavagna está muy difícil, Mauricio no quiere. Veamos Córdoba, si querés.

- Córdoba no importa, muchachos. Lo de Baldassi no me preocupa. La elección se va a polarizar y no me va a afectar.

Hasta ahí De Narvaez miraba en silencio. Ninguno de las fichas en juego era suya.

- Hablemos de la provincia -invitó.

- Hagámoslo fácil -medió De la Sota- tres diputados nacionales para el PRO en los primeros doce lugares, el cuatro, el ocho y el doce, y dos expectantes, el 13 y el 15 o 16. ¿Les parece?

Los macristas, en silencio, miraron a De Narváez.

- Dale. Está bien. ¿Ustedes que dicen? -interrogó a los tres delegados de Macri que asintieron sin objeciones.

- ¿Y los legisladores provinciales? -preguntó Posse.

- Veamos sección por sección -habló "Pepe" Scioli.

Era el atardecer y en el piso 17 del Emperador parecía que las añeja porfía entre De Narváez y Mauricio Macri, a esa hora instalado en su oficina de Bolívar 1, había dejado paso a la voluntad de acuerdo y, aun sin una foto entre los dos dirigentes, reaparecía como en el fatídico 2009 para el kirchnrismo, la Alianza Unión-PRO.

Cuando detectó que el clima era amable, De la Sota se paró, se puso su campera de gamuza y sonrió como un ceniciento mediador papal.

- Me alegro muchachos. Yo me tengo que ir a una cena, ustedes avancen con el tema de los legisladores provinciales.

Hizo un saludo genérico y se fue.

- Paramos 10 minutos y volvemos, ¿les parece? -propuso Jorge Macri.

Los tres macristas salieron al pasillo para pasarle los términos del acuerdo a Mauricio. "Listo, cierren" dijo el jefe de gobierno casi sin detenerse en los detalles del pacto.

En paralelo, Posse llamó a su apoderado para que frene la inscripción de una alianza propia en la Junta Electoral bonaerense, entre su partido Espacio Abierto; Propuesta Republicana y el Partido Demócrata Progresista (PDP).

El denarvaísmo se quedó en el piso 17. A solas, calcularon lo que implicaba entregar 3 candidatos al macrismo, sobre todo ante la hipótesis de que Sergio Massa salga a la cancha.

- ¿No es mucho, Francisco? -preguntó "Pepe" Scioli.

De Narváez tardó en responder. Unos minutos antes le habían avisado que Hugo Moyano, quejoso por un reparto de espacios en las listas todavía incierto, había mandado a Octavio Argüello a anotar en la Justicia electoral su propio frente, al margen de la alianza encabezada por Unión Celeste y Blanco, el partido denarvaísta.

- Si. Es mucho. Negocien más. Yo me voy.

Quedaron Ferrari y "Pepe". Volvieron Macri, Monzó y Posse

- Al margen de los tres diputados nacionales, ahora hablemos de los provinciales -retomó Monzó.

- Son dos nacionales -dijo Scioli.

- ¿Cómo? Hace quince minutos dijeron tres -reaccionó Jorge Macri.

- Esta es otra reunión -se endureció "Pepe".

- ¡Vamos a la mierda! -se enojó el primo Jorge.

- Pará, pará, sigamos hablando -aportó calma Posse.

- Si, muchachos, hablemos -intercedió Ferrari.

- Veamos sección por sección. ¿En la primera? -preguntó Monzó.

- Ustedes dos senadores -dijo Ferrari.

- Listo. ¿La tercera?

- Nada. La tercera nada -dijo Scioli.

Jorge Macri bufó.

- Ningún diputado provincial -agregó "Pepe".

- ¿Cómo que no? -intervino Monzó como si no entendiese bien.

- No, diputados no. Los tenemos comprometidos.

- Están locos -estalló Jorge Macri y se puso de pie, enardecido.

Posse lo agarró de un brazo y le habló al oído como un domador a un caballo furioso. Se gritaron maldiciones. Un tumulto de riña de conductores embotellados. Empezaron a sonar los teléfonos.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias