23 de marzo 2016 - 22:27

POTUS en Casa Rosada: trastienda de un día agitado

MÁXIMOS CONTROLES

La Casa Rosada se convulsionó con la visita del presidente Barack Obama. Aparecieron de nuevo las zonas restringidas aunque, a diferencia de la época de Cristina de Kirchner, no se utilizaron vallas metálicas.

Con la excusa de "razones de seguridad de Estados Unidos" el personal de la Casa Militar y de Prensa extremó los controles para ingresar a la Rosada. Hasta aquí todo bien. El problema es que la Secretaría de Comunicación Pública aprovechó para prácticamente inutilizar a los medios de prensa, a punto tal que los acreditados permanentes no pudieron ni siquiera estar en la Sala de Periodistas.

De esta manera casi 70 colegas de medios nacionales y corresponsales extranjeros estuvieron amontonados en la Sala de Conferencias, donde permanecieron durante casi tres horas y, finalmente, fueron autorizados a ingresar al Salón Blanco donde se realizó la conferencia de prensa conjunta.

"Es la primera vez que no presenció el saludo protocolar entre los presidentes", se quejaba un viejo periodista de la Casa. Es que la prensa presenció todo por circuito cerrado de Presidencia, pero no dejaron tener ningún contacto incluso con los colegas norteamericanos que fueron rápidamente separados al término de la conferencia prensa a otro salón.

El personal permanente también tuvo inconvenientes al ingresar ya que el chequeo fue bastante caótico, lo que llevó a que numerosos empleados demoran en ocupar sus puestos.

EL ISIS EN EL SALON BLANCO

El atentado en Bruselas y la amenaza mundial que significa ISIS sin duda copó buena parte del interés periodístico en la conferencia de ambos mandatarios. Aunque Obama, diplomático al fin, supo vincular sus respuestas sobre el tema elogiando la condena del gobierno argentino contra el atentado. Asimismo destacó la actitud del gobierno en su lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacional. En este marco, Obama anticipó que Estados Unidos prestará cooperación técnica y de equipamiento para ayudar a Argentina a combatir estos flagelos. 


PRIMAVERA FLORAL

La Casa Rosada volvió a vestirse con flores (durante la época de Cristina solo se ponían flores en el área presidencial) y el encargado de los arreglos florales es Astolfo, un brasileño radicado en Argentina. Desde hace dos meses estuvieron trabajando para definir los adornos florales adecuados para los encuentros bilaterales. De acuerdo a las indicaciones oficiales se le solicitó arreglos sencillos, y se optó por un adorno de hortensias del Tigre, crisantemos pequeños y un racimo del fruto del coco, que se considera una flor distinguida.

Astolfo no pudo evitar las lágrimas de emoción y agradecimiento por tener la posibilidad de que sus arreglos sean parte de un "histórico" encuentro.

HUNGRY NOT ANGRY

Hambre en inglés (hungry) suena parecido a angry (enojo). Y la comitiva presidencial norteamericana, incluido el presidente Obama, parece que ingresaron a la Rosada con mucho "hungry" aunque en el medio del tumulto alguno creyó escuchar que estaban con bronca. Enojo, si es que lo hubo, se disipó en cuanto vieron entrar las bandejas con vituallas. Apenas se sentaron los mandatarios en el despacho presidencial, de la cocina del tercer piso de la Rosada los mozos raudamente salieron cargados con sus bandejas con comida. Hubo de todo para la comitiva norteamericana: Desde carpaccio de lomo, mozzarella de Búfalo con albahaca, y de dulce tortas de frutos rojos, lemon pie (y de paso se le recordaba las dificultades que tiene Argentina para exportar limones a los Estados Unidos) y el toque internacional con unos exquisitos macarrones dulces.

CUIDANDO LA IMAGEN

El gobierno norteamericano quiso garantizarse que las imágenes del encuentro fueran las apropiadas. Por esta razón, el servicio de televisión de la Casa Blanca se instaló con antelación en la Casa Rosada. Solicitaron los datos técnicos de las cámaras oficiales, efectuaron pruebas de sonido y de escenografía. Más allá de las cámaras oficiales de la Argentina los norteamericanos pusieron tres equipos de última generación. Hubo varios pedidos para garantizar la mejor imagen; uno de ellos fue solicitar sendos focos con iluminación fría para una mejor calidad de trasmisión. Estos grandes focos jugaron una mala pasada ya que rebotaban en los espejos que engalana el centro del Salón Blanco, aunque cabe aclarar que ninguno de los asistentes se quejó al respecto.

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