Astuta, Susana Rueda. Para los que la quieren defenestrar de la cosecretaría general que ocupa en la CGT, ayer se abrazó a las columnas del templo. Identificó a sus adversarios con Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, y levantó la bandera de Néstor Kirchner para sí sola.
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Con esta jugada convirtió a la interna sindical, expresada más en cuestiones psicológicas y de malos tratos personales, en una reducción a escala de la interna peronista. Allí, Menem y Rodríguez Saá les piden elecciones domésticas a Kirchner y Eduardo Duhalde. El grueso de los gremialistas, igual que Duhalde, avala ese pedido, como informó ayer este diario en exclusiva. No porque quieran apoyar a Menem y a Rodríguez Saá sino porque pretenden que, al necesitarlos en la pelea, Kirchner los «mime» con todo tipo de prebendas. Un mundo en el que el poder se discute en términos de popularidad y encuestas (aunque sean « truchas») es el peor de los mundos para los sindicalistas.
Por eso ellos requieren de otros términos para dirimir el poder: las internas, donde juegan los aparatos, mover gente y la capacidad de fiscalización para contar los votos, les viene como anillo al dedo tanto a ellos como al duhaldismo del conurbano. Por eso se suman al peronismo «andino» de Menem y Rodríguez Saá para que haya internas y los necesiten. No pretenden recuperar prestigio -no son utópicospero sí gravitación y, si fuera posible, «caja». En síntesis: tanto gremialistas como duhaldistas apoyan el pedido de los dos ex presidentes no para oponerse a Kirchner sino para que haya una oportunidad de cobrarle su adhesión.
Rueda vinculó a sus pares Hugo Moyano y José Luis Lingieri con los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá al considerar que le brindaron un «virtual apoyo» con un encuentro que mantuvieron ayer en Mar del Plata. No está tan desorientada. Lingieri fue un engranaje principal de la maquinaria política de Menem, como interventor en la ANSSAL, desde donde manejó la «caja» de las obras sociales. Moyano fue durante la última campaña presidencial el puntal de Rodríguez Saá. Y el «otro yo» del camionero, Juan Manuel Palacios, su recaudador y tesorero durante el proselitismo. Nada menos. (Un día habrá que contar con detalle cómo más tarde se transfirieron a Kirchner después de un « malentendido» por la designación del secretario de Transporte del nuevo gobierno.)
Al referirse al asado que dirigentes cegetistas compartieron el miércoles en la casa de Luis Barrionuevo en Mar del Plata (Barrionuevo no necesita presentación en cuanto a sus antecedentes políticos, que no son precisamente kirchneristas), Rueda afirmó que allí «se lanzó un virtual apoyo a Menem y a Rodríguez Saá», quienes el día anterior se habían reunido en San Luis para reclamar internas en el PJ.
Además, la dirigente santafesina sugirió que del encuentro de Mar del Plata también surgió «un apoyo a algunos de los sectores de la disputa interna» del PJ bonaerense, en referencia al enfrentamiento entre felipistas y duhaldistas en torno al Presupuesto 2005 de la provincia. Es cierto: tal como informó este diario en exclusiva, los capitostes reunidos en Mar del Plata lanzaron su apoyo a Duhalde.
«Los compañeros han estado en esa reunión donde se lanzó un virtual apoyo a Menem y Rodríguez Saá, y un apoyo a algunos de los sectores de la disputa interna de la provincia de Buenos Aires», señaló Rueda, quien consideró que «ahora se van aclarando algunas cosas».
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