Juan Carlos Blumberg inició la convocatoria para la marcha
del 31 de agosto, mientras el gobierno lanzó -según
entienden cerca del empresario- la anticampaña de esa
movilización.
«Ya es tarde: no estoy para mensajes.» La respuesta de Juan Carlos Blumberg clausuró todo diálogo. Arturo Stanic, que tras la tragedia de Axel se vinculó con el ingeniero, fue quien como intermediario escuchó la negativa al ensayar una negociación entre Blumberg y el gobierno.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Stanic, a quien se vincula con el gobierno -razón por la que fue desplazado del entorno más íntimo de Blumberg- transmitió al ingeniero un mensaje que, según fuentes cercanas a la Fundación Axel, provenía del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Fue el último intento del gobierno por desactivar la marcha contra la inseguridad que el viernes, junto a un grupo de familiares de víctimas del delito, Blumberg convocó -tal como este diario informó hace 15 días- para el 31 de agosto próximo a Plaza de Mayo.
Existió, aseguran al lado del empresario, más de un intento desde la Casa Rosada para suspender la movilización o, al menos, mudarla a otro escenario: que en vez de Plaza de Mayo, se trasladara a los tribunales o, en todo caso, al Congreso de la Nación.
En ese proceso, asomó otro dato: desde el macrismo -lo que generó cierto malestar del ingeniero- trascendió prematuramente que Mauricio Macri tentó a Blumberg como candidato a gobernador de Buenos Aires y que éste, en principio, evalúa aceptar esa oferta. Fue el elemento que esperaba el gobierno para empujar, como hizo Alberto Fernández este fin de semana, a la arena política. «De aquí en más los que quieren ser candidatos deberán hacerse responsables de lo que hacen frente a la sociedad», dijo el jefe de Gabinete en un claro mensaje a Blumberg.
«Es una marcha más, de algunos que irán así convocados por la provocación, otros irán convocados por otras causas», dijo y completó: «Es una marcha, a nosotros no nos preocupa particularmente».
A su vez, Blumberg negó que la movilización convocada para el 31 de agosto, sea contra el Presidente. «No vamos en contra de Kirchner ni de su gobierno. Y vamos sin ninguna pancarta política», sostuvo el padre de Axel, joven asesinado por una banda de secuestradores en marzo de 2004.
Sin embargo, como nunca antes, una marcha convocada por Blumberg se dirigirá a Plaza de Mayo y, a diferencia de los casos anteriores, el petitorio con un paquete de demandas que se está redactando se intentará entregar directamente al Presidente.
En esa misma línea, Blumberg volvió ayer a afirmar que hasta tanto no termine el juicio por el secuestro y asesinato de su hijo, no dará una respuesta a la propuesta para ser candidato de PRO en la provincia de Buenos Aires. Busca así desligar la movilización con una eventual candidatura.
Cuestiones puntuales
Pero el ingeniero empezó a detectar señales de que el trato del gobierno hacia él se modificó. Una seguidilla de hechos marcan, según entiende, ese cambio de actitud que, además, le genera preocupación de cara a la movilización del 31 de agosto. Son tres cuestiones puntuales:
Los afiches con que se empapeló la Capital Federal y buena parte del conurbano donde aparece una imagen de Blumberg que se quiere asemejar a Hitler, que llevan la firma de Libres del Sur, grupo piquetero alineado con el gobierno. Ese mismo sector dejó correr la semana pasada la versión de que harían un escrache a la Fundación Axel. No ocurrió, pero obligó a que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, intervenga y disponga una custodia extra a Blumberg ante la eventualidadde un incidente. «¿Quién paga los afiches, que se hicieron miles, y se mandaron a pegar en la Capital y en el conurbano?», se preguntaba ayer un colaborador estrecho de Blumberg. La respuesta apuntaba a sectores cercanos al gobierno.
El fin de semana, Blumberg se topó con otro impedimento: el sábado, en la previa del partido entre Boca e Independiente, en la Bombonera, no tuvo inconveniente para que le permitan ingresar a la cancha con una bandera y una grupo de padres, a difundir la realización de la marcha. Pero ayer, en la cancha de Racing tuvo menos suerte: el presidente del club, Fernando de Tomasso, le transmitió que debía presentar una autorización para ingresar al campo de juego para hacer la convocatoria, habilitación que cursa la Secretaría de Seguridad Deportiva de la provincia de Buenos Aires. Como la autorización nunca llegó, a pesar de las gestiones que se hicieron, los padres no pudieron promocionar la movilización. No fue, aclararon, mala predisposición de los dirigentes, ya que de dejarlos entrar correrían el riesgo de, incluso, le clausuren la cancha. Poco tardaron cerca de Blumberg en inculpar a León Arslanian y Felipe Solá por esas trabas.
El temor, confiesan, es que continúe o se agudice esa tendencia: advierten sobre más campañas públicas junto a impedimentospara moverse y, además, «un cerco informativo» sobre la marcha. Por eso, Blumberg planea recurrir a medios internacionales.
Entienden a su lado, que ayer se terminó de marcar la posición del gobierno cuando Alberto Fernández dijo que «cada candidato» debe ser responsable de sus actos. Frente a esa nueva situación, Blumberg prevé moverse hasta el 31 cuando junto a padres y familiares intentará entregarle a Kirchner un petitorio sobre temas ligados con la inseguridad. Antes, una pantalla gigante instalada en Plaza de Mayo, acompañará un silencio prolongado reproduciendo «cientos de imágenes», dijeron, «de víctimas de la inseguridad en los últimos años».
Dejá tu comentario