1 de octubre 2007 - 00:00

Presidente iraní más abierto que Cristina

La decisión de Néstor Kirchner y su esposa Cristina en EE.UU. de «filtrar» las preguntas supuestamente incómodas sobre inflación y crisis energética frente a un auditorio de empresarios, potencialmente inversores, fue uno de los datos más sensibles del viaje presidencial.

«Hasta un personaje tan cuestionado como el presidente iraní se presentó en la Universidad de Columbia y contestó todas las preguntas que le hicieron y las respondió. Las escuchó y contestó -lo que quería contestar-. No tuvo oportunidad de filtrarlas», evaluó el periodista Mario Diament, quien es además profesor de la Universidad Internacional de la Florida.

Diament sostuvo, además, que si la intención de las exposiciones de Cristina Fernández era trazar los lineamientos de lo que podría ser su eventual futuro gobierno, la gira tampoco tuvo sentido.

«¿Qué están tratando de ocultar? ¿Por qué les tienen tanto miedo a las preguntas?», se interroga el catedrático, quien interpreta que aunque los centros de poder están «acostumbrados» a «todo tipo de extravagancia, sobre todo de países menos relevantes», eso igual genera «sospecha e inseguridad». Así y todo, Diament deja abierta una puerta porque, afirma, «no siempre (los inversores) invierten en países ideales; hay muchos inversores de riesgo» que «piensan que si pronto corren un riesgo grande también puede obtener un beneficio grande».

A su vez, Jorge Pereyra de Olazábal aportó un dato poco conocido: la charla de Cristina Fernández comenzó «40 minutos» después de lo pautado, lo que «se ve muy mal».

«Si uno va a buscar inversiones, primero tiene que ir con humildad, segundo con cierto plan y tercero con cierta dignidad. Faltaron todas esas cosas».

Pereyra de Olazábal aportó otros detalles. «Ni el vocero de la candidata ni el vocero del Presidente contestaron el llamado de «The New York Times» para ver si quería hacer alguna aclaración», sostuvo.

Además, señaló que el «filtrado de las preguntas» fue «patético» y citó el caso de una petrolera que quiso preguntar sobre el atraso en los precios de las naftas y la crisis energética, pero ese interrogante fue, como otros tantos, desactivado.

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