17 de marzo 2006 - 00:00

Presidente de memoria: "Fui preso unos meses, no me hicieron nada"

Néstor Kirchner dedicó un párrafo de su discurso -ayer en Casa de Gobierno para recordar a periodistas desaparecidos- a un ejercicio de autobiografía. Tratándose de un presidente que pone tanto cuidado en la construcción de su pasado como en la de su futuro, es oportuno consignar ese relato.

Néstor Kirchner ayer en la Casa de Gobierno recordó a periodistas desaparecidos y aprovechó para difundir una viñeta de su juventud como detenido por algunos meses en 1975: no hubo heroicismo, admitió en su relato.
Néstor Kirchner ayer en la Casa de Gobierno recordó a periodistas desaparecidos y aprovechó para difundir una viñeta de su juventud como detenido por algunos meses en 1975: no hubo heroicismo, admitió en su relato.
La verdad que nos vamos acercando a una fecha que no es una fecha menor, el 24 de marzo. ¿Dónde estábamos cada uno de nosotros el 24 de marzo? Para empezar, les voy a contar dónde estaba yo, porque también es muy importante conocer la historia de cada uno, qué nos pasó, qué nos sucedió, qué nos pudo haber pasado y qué les pasó a muchos hermanos y compañeros nuestros.

Cuando a nosotros nos avisa un compañero el día 22 que ya estaba decidido el golpe y que venía una ola de secuestros muy importante en La Plata, recibimos la instrucción de cambiar de domicilio todos. Con Cristina, junto con otra pareja, vamos a una pensión muy humilde, a dos cuadras del distrito de La Plata, a pasar la noche del 24. Dejo la radio prendida y cuando escuchamos las marchas militares, obviamente, empezamos a buscar cómo ir sobreviviendo.

• Secuestro

La otra pareja yo siempre la recuerdo; él era nada menos que un gran amigo mío, Carlos Labolita; yo fui a Las Flores a recordarlo. El era el segundo en CTERA de Bravo, en el gremio docente, que en ese momento recién se unificaba nuevamente. Habían secuestrado al padre porque querían que él se presentara para intercambiarlo con el papá; yo le rogué que no fuera a Las Flores porque con lo que estaba pasando sabía, o por lo menos intuía, lo que podía ocurrir. Quería que viniera al Sur conmigo; por lo menos ahí la vida se podía salvar. Más que la mayoría de nosotros no teníamos pasaporte, no teníamos nada, quedamos en manos de Dios. Algunos tuvieron la suerte o la prevención de tenerlo y otros en nuestra ingenuidad no teníamos nada con qué salir del país. El fue a Las Flores.

Porque en el momento en que va a Las Flores en abril, el papá de Cristina nos presta una casa en City Bell, ellos vivían con nosotros en la misma casa y nosotros teníamos un acuerdo de que cualquier cosa había que soportar 48 horas para poder buscar otros rumbos. Fue a Las Flores y lo que le devolvieron al papá que estuvo ocho años preso, el segundo de CTERA a nivel nacional, eran las ropas porque a él lo tiraron desde un avión. Fue una decisión del general Mansilla de Tandil y un militar que estaba en actividad hasta ahora; ahora están presos los dos, recién hace un mes. Yo lo defendí en el 80; era imposible, por supuesto, en esa época; algunos promovían la Obediencia Debida, el Punto Final y demás. ¿Qué quiero decir con esto? Que fueron millones o miles de argentinos que de distinta forma vivieron lo que fue el golpe, lo terrible, y lo de antes del golpe, porque acá estamos viendo que tu hijo, Tati, fue desaparecido en el 75.

• Detención

Siempre cuento que cuando lo intervienen a Cepernic en Santa Cruz, el 1 de octubre del 74, yo fui preso unos meses; no me pasó nada, no me hicieron nada, honestamente no hay nada de heroicismo, sino que llegó la patota de Margaride y Villar, metían preso a todo el mundo y entre ellos, yo era defensor por supuesto del gobernador y de la institucionalidad; me tocó ir preso, en el 74. Lamentablemente, las desapariciones y las torturas en nuestro país empezaron en plena etapa democrática; también en eso debemos ser justos, que esto se cultivó, que pasó después por una clase política que había estado vulnerable, que permitió y creyó que los males del país estaban en otro lado y no donde realmente estaban.

(...) Mi mamá me decía nene en esa época. Me acuerdo que la segunda vez que me tocó ir detenido, el 6 de enero de 1975, con Cristina, tengo una anécdota. Mi mamá estaba preocupadísima, obviamente yo todavía no me había casado, éramos novios y estábamos en Santa Cruz, Día de Reyes. Estos que denunciaban células por todos lados, con dos compañeros más nos detienen. Incomunicados; a los 20 días mi mamá me viene a ver. Creí que mi mamá me iba a abrazar, decirme: «Nene ¿cómo estás?». Me dijo: «No te voy a perdonar más lo que hiciste con esa pobre chica, cómo está sufriendo». Por Cristina. Bueno, pensaba como una madre, pensaba qué le iba a decir la mamá, que estaba en La Plata, obviamente. Claro, uno puede contar este tipo de anécdotas, hay miles que no lo pueden hacer.

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