19 de marzo 2008 - 00:00

Presión del Episcopado a gobernador kirchnerista

El enfrentamiento entre el Episcopado de Jorge Bergoglio y el kirchnerismo superó ya los límites del caso Iribarne (frustrado embajador vaticano), de la despenalización del consumo personal de droga y del aborto.

Ahora la Iglesia Católica decidió intervenir en la crisis de los empleados estatales de la provincia de Jujuy, gobernada por el oficialista Walter Barrionuevo.

El sábado pasado, el jefe de la Pastoral Social, Jorge Casaretto, encabezó una reunión en la sede porteña del Episcopado donde se expresó preocupación por la «grave crisis social» en Jujuy como consecuencia de « salarios muy bajos e incumplimiento de 82% móvil de jubilados transferidos a Nación».

La advertencia sobre la crisis social que padece la provincia llegó del obispo jujeño, Marcelino Palentini quien informó que 80% de los jubilados están bajo la línea de pobreza, sus ingresos no cubren la canasta alimentaria, hay escuelas en mal estado, hospitales sin medicamentos y «se visualiza debilitamiento y vacío de poder».

Aunque la situación ya fue descomprimida, y los estatales que se encontraban atrincherados en la sede del Ejecutivo provincial ya culminaron su protesta, las quejas del obispo jujeño podrían colarse en la próxima reunión plenaria del Episcopado prevista para abril.

De persistir el conflicto, la Pastoral Social de Jujuy anunció que analiza mantener una reunión de delegados de la región y solicitar a dirigentes jujeños que se lleve el tema a la reunión del Equipo Nacional de Pastoral Social.

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