Primera cumbre Kirchner-Tabaré por papeleras será el miércoles
Los presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez son ahora los protagonistas principales de la crisis entre la Argentina y Uruguay por la construcción de dos plantas de celulosa en Fray Bentos que los vecinos temen sea un foco irreparable de contaminación. Hablaron hace dos semanas a solas en Santiago de Chile, pero debieron esperar hasta ayer para que los ambientalistas de Entre Ríos les cedieran la palabra. Hoy la frontera entre los dos países está liberada al tránsito, algo que aporta la Argentina después de interminables negociaciones en las que el gobierno nacional tuvo un estrechísimo margen de maniobra ante la decisión de los habitantes de Gualeguaychú y Colón que se tomaron los tiempos que creían necesarios para levantar los cortes. Ahora se supone que Uruguay debe aportar el otro elemento de la tregua que conversaron los dos presidentes: que las empresas -la española ENCE y la finlandesa Botnia- paralicen las obras por un lapso que se dice será de 90 días, los necesarios para que un experto internacional decida qué medidas habrá que tomar para evitar los eventuales daños de las plantas al medioambiente.
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Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez acordaron en Chile una serie de encuentros para avanzar
en un diálogo que permita poner fin al conflicto entre ambos países por la instalación
de las papeleras.
«He recibido la confirmación oficial del gobierno argentino, a través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, del desbloqueo total de los puentes por tiempo indeterminado, en forma incondicional e irrestricta», dijo el otro Fernández.
«De esta manera -agregó- se aceptó lo que fue la condición mínima para sentarse a conversar que planteara el gobierno uruguayo, lo que es visto con beneplácito por nuestras autoridades.»
Sobre esta base, el gobierno argentino sostiene que lo ideal sería que esos técnicos provengan de América latina, en lo posible del Mercosur o de Chile. Distinta es la postura de los uruguayos, que pretenden que los especialistas sean de origen europeo, específicamente nórdicos, de reconocido prestigio en materia ambiental. Precisamente, de Finlandia, es oriunda la firma Botnia.
Hasta aquí, días más días menos, los pasos acordados entre los jefes de Estado durante la asunción de Michelle Bachelet como presidenta de Chile vienen ajustándose a la agenda. Demoró el segundo de los tres encuentros previstos (el próximo será en Mar del Plata) por la intransigencia de los ambientalistas para poner fin al bloqueo.
Como se sabe, los manifestantes exigen un gesto del gobierno de Uruguay en relación con la suspensión de las obras en las plantas de celulosa, un paso que los orientales parecerían estar dispuestos a dar ahora que el tránsito fronterizo ha sido liberado sin restricciones.
• Botnia dialoga
En este sentido, la empresa Botnia confirmó ayer, a través de un comunicado, que ante el cese de los bloqueos «está dialogando con el gobierno uruguayo y está dispuesta a realizar sus mayores esfuerzos en apoyo a la línea de entendimiento establecida por los presidentes de Uruguay y la Argentina».
«La empresa espera que esta nueva etapa de diálogo promueva a una reflexión profunda acerca de las políticas de desarrollo del sector foresto-industrial que se apoyan en el respeto y el cuidado del medioambiente», agregó.
El mensaje permitió interpretar que el gobierno oriental habría formalizado ante las empresas el pedido de suspensión de las obras por 90 días, plazo establecido para avanzar en un nuevo informe de impacto ambiental. La otra empresa, ENCE, ya había anticipado que si Uruguay se lo pedía, estaría dispuesta a interrumpir el proceso de construcción.
Botnia tiene en Finlandia cinco plantas, pero ninguna de ellas produce más de 500 mil toneladas de pasta celulósica. La incidencia negativa sobre el medioambiente estaría dada en Fray Bentos por la cercanía de los emprendimientos, ya que Botnia produciría en Uruguay un millón de toneladas y la española ENCE, otras 500 mil. La fabricación será, en forma global, superior a lo producido por las diez pasteras localizadas en todo el territorio argentino.




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