Procesaron a Milani por enriquecimiento ilícito
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César Milani.
De acuerdo con la declaración de Milani, su amigo le habría entregado ese dinero "en un bolso chiquito" durante un brindis que se llevó a cabo en el Edificio Libertador en diciembre del 2009 y al menos otras seis personas habrían presenciado esa entrega.
En el marco de esta causa, Milani es investigado por el delito de enriquecimiento ilícito a raíz de la compra de esa casa, de más de 1.000 metros cuadrados.
Según pudo determinar la investigación, para intentar justificar el origen de parte del monto, Milani habría fraguado un "contrato de mutuo", por el cual Barreiro -ahora también procesado por este hecho- le habría prestado u$s 200 mil (equivalentes en ese momento a $ 800 mil), para así poder justificar ante la Oficina Anticorrupción el origen del dinero.
En este sentido, fuentes judiciales indicaron que tanto los peritos contadores oficiales en su dictamen como el juez Rafecas descartaron ese documento como evidencia.
"El préstamo en dinero por los u$s 200 mil alegado por Milani debe reputárselo como inexistente y, en su intento de justificar las sumas señaladas, Milani se valió de la intervención de una persona de su máxima confianza, compañero de armas y amigo, Eduardo Barreiro, para así pretender simular, a través de la tardía confección de un instrumento privado -contrato de mutuo- un préstamo en dinero que reflejara ex post la cantidad que Milani necesitaba para justificar la compra de la casa", indicó el magistrado en el fallo.
Además, también sostuvo que, para el mismo fin, el exjefe del Ejército "simuló la venta del departamento de la calle Moldes 2376 de esta ciudad a Barreiro, a través de la escritura traslativa de dominio n° 270 de fecha 16 de noviembre de 2010, como excusa de la cancelación al supuesto 'préstamo' cedido por el nombrado, culminando finalmente, para hacer conciliar la construcción de las maniobras de ocultamiento acerca del real origen de los fondos utilizados por el nombrado, hasta hoy desconocidos".
No obstante, remarcó que "el prestanombre que Milani se procuró tenía un déficit elemental, a saber, su modesta condición económico-financiera, que quedó al desnudo al contemplarse sus ingresos formales como militar retirado y empleado bancario, y sus declaraciones juradas, tanto anteriores como posteriores, que reflejaron especialmente, que no tenía un solo dólar ahorrado en los años anteriores, por lo que mal podía estar en condiciones de prestar 200 mil dólares de ellos a un tercero".




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