Por lo menos los obispos católicos detectaron la ausencia de alguna mención a Dios o a Jesucristo en el discurso que Néstor Kirchner pronunció al pie del Cristo Redentor, con motivo del centenario de su emplazamiento. En cambio, se refirieron con entusiasmo y elogios al mensaje que en la misma oportunidad leyó el mandatario chileno, el socialista Ricardo Lagos, que además mandó imprimir unos vistosos folletos en colores para recordar esos cien años. Quienes deslizaron ayer la especie pidieron discreción, entre risas, «para que nadie piense que el helicóptero anduvo mal por eso».
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Volverán hoy a encontrarse, en su primera reunión del año, los obispos integrantes de la Comisión Permanente del Episcopado que se constituirá para abordar la situación de la Iglesia local y la coyuntura política del país. Además de la marcha pastoral, los obispos tratarán la cuestión de San Luis y de Santiago del Estero, dos provincias donde las instituciones civiles están cuestionadas y la Iglesia tiene participación activa en el debate político.
En la primera de ellas, donde nunca el gobierno tuvo problemas con la Iglesia -en tiempos del obispo Laisse y del gobernador Adolfo Rodríguez Saá-, algunas medidas adoptadas por el gobernador Alberto Rodríguez Saá con respecto a la administración de institutos para menores encendió una viva polémica con el actual titular de la diócesis, el obispo Jorge Lona. Tanto que son diarias las manifestaciones y las marchas de protesta de padres de alumnos y pobladores de la ciudad capital frente a la sede del gobierno local. Los ánimos se encresparon cuando hace pocos días un servicio de seguridad impidió el ingreso en uno de los institutos al obispo Lona, que estaba acompañado por el nuncio apostólico --em-bajador de la Santa Sede-, monseñor Adriano Bernardini.
La reunión se desarrollará en la sede del Episcopado, en la calle Suipacha 1034, y se extenderá hasta el miércoles.
Al mismo tiempo, se espera que los obispos emitan un documento referido al tema de la familia y en sintonía con las líneas que a fines del año último trazó este cuerpo de prelados.
En ese tren, deberá esperarse también un pronunciamiento sobre la situación social del país y alguna referencia al remanido tema del aborto, vigente a partir de la propuesta del presidente Kirchner para ocupar un sillón en la Corte Suprema de Justicia de la jurista Carmen Argibay, que en declaraciones a la prensa no titubeó en declararse atea militante y en favor de la despenalización del aborto.
Fue por esto que el 3 de febrero pasado, el pleno de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) salió al cruce de las declaraciones de Argibay. En esa oportunidad, la CEA señaló que «proponer una eventual legalización del aborto contra-dice el espíritu y la letra de la Constitución nacional y el sentir de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, que cree en la vida como un don de Dios confiado al cuidado de todos».
Semanas después, llegaron algunas manifestaciones del gobierno que llevaron tranquilidad a los hombres de la Iglesia. Alberto Fernández y el flamante embajador argentino en el Vaticano, Carlos Custer, reivindicaron el principio antiabortista que propugna la Carta Magna y despejaron cualquier duda sobre un eventual proyecto del gobierno que modificara tal situación. Similar actitud manifestó Rafael Bielsa, la semana última, al entrevistarse con el papa Juan Pablo II en la Santa Sede.
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