Moyano espera por Larreta para lanzar su plan de protestas

Política

El gremialista amenaza con paros y movilizaciones si el jefe de Gobierno ratifica en la apertura de sesiones en la Legislatura que reducirá el servicio de recolección de residuos.

Entre los más ansiosos por escuchar al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en la apertura de sesiones de la Legislatura de la ciudad, estará Hugo Moyano, que tiene previsto lanzar una ofensiva de largo aliento del gremio de Camioneros en contra de esa administración en caso de confirmarse en el discurso el recorte programado en la recolección de residuos del distrito. Se trata, dijeron en el entorno del dirigente, del posible lanzamiento de movilizaciones, paros y otras protestas en territorio de la ciudad incluso en colaboración con otros gremios enfrentado a Larreta como los docentes, los trabajadores del subte y los estatales.

Moyano trabaja en el diseño de nuevas medidas luego de haber puesto en pausa el conflicto la semana pasada tras unas pocas horas de paro en el servicio una vez que las empresas del rubro confirmaron que pagarán un bono anual de 25 mil pesos también a los trabajadores exceptuados de prestar tareas durante la pandemia por edad o por razones de salud. Aquella disputa, explicaron cerca del camionero, era en contra de las empresas de recolección y apenas preparatoria de la que pautan en el gremio directamente contra Rodríguez Larreta.

De concretarse será, como había advertido este diario, la ruptura de una alianza estratégica que mantiene el exjefe de la CGT con el PRO en Capital Federal desde la llegada al distrito de Mauricio Macri y que tenía como antecedente el buen vínculo que el dirigente había construido con Franco Macri, el empresario padre del exalcalde y expresidente. Buena parte del lazo se fortaleció cuando el expresidente de Boca cedió al pedido de Moyano para que los trabajadores de la recolección cobrasen indemnizaciones ante los cambios de razones sociales de las empresas empleadoras, incluso si continuaban en sus mismos puestos pero a las órdenes de patrones formalmente distintos.

Todo ese andamiaje tambalea en los últimos días a partir de que Rodríguez Larreta viró la mirada hacia la actividad una vez que la ciudad perdió a manos de la provincia de Buenos Aires un punto de coparticipación a instancias de un decreto de Alberto Fernández. Las autoridades porteñas hicieron saber que encararían recortes para compensar esa pérdida de recursos entre los cuales adelantaron que estarían los contratos con las empresas de higiene urbana. Por lo pronto advirtieron que se les pedirá dejar de recolectar la basura todos los días de la semana para interrumpir un día del fin de semana, e incluso los feriados.

La reacción de Moyano a aquella advertencia fue inmediata: dijo que no permitiría ningún recorte de labores que tuviese incidencia en el salario de los recolectores –una de las ramas del gremio más leales a la conducción de Hugo y su hijo mayor, Pablo- y calculó entre 15 mil y 23 mil pesos la posible reducción de ingresos para cada trabajador en caso de disponerse el ajuste anunciado. Desde entonces Pablo, adjunto de la organización, recorrió las bases donde las empresas concentran a su personal y llamó a conferencias de prensa para exhibir el estado de alerta y movilización lanzado en la actividad.

Para darle más volumen a las protestas el entorno camionero advierte que Moyano podrá echar mano de recursos más allá de la propia organización. Por lo pronto, entre gremios aliados en la ciudad de Buenos Aires como ATE (estatales), Agstyp (metrodelegados) y docentes (UTE) que suelen rivalizar con Rodríguez Larreta, y hasta con los que componen el Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona), el sello que utilizó el exjefe de la CGT para apalancarse una vez que renunció a sus sillas de conducción en la central obrera. A todas esas organizaciones, además, las une el alineamiento con el Gobierno nacional y la consideración personal que Alberto Fernández tiene respecto de Hugo Moyano, beneficiario de habituales almuerzos privados en la Casa Rosada o la quinta de Olivos.

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