Calificada de convocatoria «informal» por algunos, desconcertados entre los anuncios oficiales y la interpretación que se hacen de algunas medidas, hoy se realizará un plenario de gobernadores provinciales en el Consejo Federal de Inversiones (CFI). La idea nació hace menos de dos semanas, en una reunión realizada en Olivos, cuando Eduardo Duhalde, junto con el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, les advirtió que, al no poder asegurarles el piso de la coparticipación federal para este año, comprometida en el último pacto fiscal, «seguramente la quita será mayor a 13 por ciento que se ha pactado», escucharon alelados.
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No se ven los mandatarios desde hace tiempo y llegan desconcertados por versiones contradictorias que reciben por la prensa y por sus reuniones con funcionarios. Por eso, lo primero que reclamarán al gobierno es que les designe un negociador oficial que funcione como único interlocutor.
Fue cuando casi al unísono el mendocino Roberto Iglesias (UCR) y el cordobés José Manuel de la Sota (PJ) se encontraron coincidiendo: «Entonces, hay que mezclar y dar cartas de nuevo», dijo uno; «a partir de acá, la solución es que coparticipemos todo», remató el otro. La respuesta no encontró eco en Duhalde ni en Remes Lenicov, que escucharon impasibles la reacción de los gobernadores.
Lo que estaban diciendo Iglesias y De la Sota es que, si el último pacto fiscal quedó en los hechos invalidado por la realidad de la crisis, ahora hay que coparticipar también el impuesto al cheque, por ejemplo. Un invento de Domingo Cavallo, que, en ese pacto firmado entre la Nación y las provincias, el año pasado, quedó a merced de la primera, nada menos que hasta 2031. De allí la expresión de «barajar y dar de nuevo» de los mandatarios provinciales, aludiendo al pacto que se hace incumplible para la Nación.
En la reacción por la posibilidad del ahondamiento de la crisis en el interior, cada uno echó mano de los argumentos que no lo perjudicaran. Por eso, los gobernadores de provincias grandes, como son Mendoza y Córdoba, no dudaron en plantear que incluso podían darse de baja regímenes de excepción, como es el Fondo Nacional del Tabaco y los subsidios a los combustibles en la Patagonia. Una respuesta que puede satisfacer a algunos, pero que les complica el frente inter-no a las provincias del Sur y a las del Norte, que van a despotricar.
Al carecer de un plan integral de la Nación que los comprenda a todos, comienzan los tironeos lógicos de quienes no quieren ver más complicadas de lo que están las economías de sus provincias. Fue cuando Duhalde terció en la que estaba convirtiéndose en ácida disputa para asegurarles que «plata para los sueldos van a tener». Sin embargo, esto no terminó de conformarlos, porque 60 por ciento de los fondos de coparticipación cubre los sueldos. «¿Y 40 por ciento restante, qué?», pareció molestarse el radical Roberto Iglesias. Para muchas provincias, fondos como los del FONAVI permiten continuar con planes de vivienda que, a su vez, generan empleo. Ni Duhalde ni Remes Lenicov pudieron darles garantías de que recibirán todos los fondos comprometidos. Menos aún, el jefe del Gabinete de ministros, el chaqueño Jorge Capitanich, que de entrada, en los diálogos previos, los había desalentado.
• Alternativa
No son éstos los únicos temas en la agenda. Como anticipó este diario, ya ayer los gobernadores peronistas del Frente Federal (los de menor electorado) pasaron revista a temas como el de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, autorizando a la Nación a emitir (dicen que hasta $ 3.000 millones) sin participación provincial; y la pesificación 1 a 1 de las deudas que mantienen con los bancos acreedores, que desde el gobierno amagan con hacerlo al precio oficial de $ 1,40. No les basta que Duhalde les asegure los fondos para sueldos y planes de asistencia social que hasta ahora no han recibido.
De allí que hoy, cuando se reúnan los 24 jefes de provincias de todo el país, estos temas estarán sobre el tapete. Alguno de ellos ayer arriesgó como alternativa «la necesidad de firmar un nuevo pacto fiscal, estableciendo nuevos compromisos y reglas de juego», afirmó. Y saben que Duhalde los necesita no sólo como elementos de contención social en cada provincia, sino también para la aprobación del presupuesto en el Congreso.
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