Washington (ANSA) - Las compañías Lockheed Martin y Boeing están compitiendo duramente por un contrato de u$s 200.000 millones, el más caro de la historia militar del país, para construir el nuevo modelo de avión de combate para los EE.UU. y sus aliados. El monto del negocio podría duplicarse con las órdenes de compra que llegarían desde otros países aliados.
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El ganador de la puja será dado a conocer el viernes, mientras ambas empresas dan los últimos golpes de imagen para intentar torcer la voluntad del Pentágono a su favor.
Ayer, por ejemplo, tanto Lockheed Martin como Boeing pautaron grandes avisos pagos en el «Washington Post». Sin embargo, analistas estiman que Lockheed será finalmente la beneficiada con el contrato y prevén, además, que la compañía que pierda recibirá un golpe demoledor.
Para Boeing sería de difícil asimilación, ya que su sector civil quedó duramente golpeado por los atentados terroristas del 11 de setiembre y sus negras consecuencias en la industria de la aviación.
Lockheed Martin es el contratista militar número uno del gobierno de los Estados Unidos, mientras que Boeing es el número dos. Ambas empresas venían probando sus diseños del Joint Strike Fighter (JSF) ya desde un año antes de los atentados contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, pero la actual ofensiva sobre Afganistán concede nueva perspectiva a este negocio.
• Puesto dominante
Ocupando esos lugares, los JSF darán a su fabricante un puesto ampliamente dominante en la industria militar, en especial teniendo en cuenta que el avión será relativamente económico y de gran adaptabilidad.
Del proyecto ya participa Gran Bretaña, como socio, y países como Italia, Holanda, Canadá, Israel y Turquía están en la primera línea de compradores.
El presupuesto aprobado por el Congreso prevé la inversión de u$s 200.000 millones para la construcción proyectada de 3.002 aviones que se repartirán entre las distintas fuerzas armadas del país. Un número similar de aviones se colocarán entre los países del círculo más estrecho de aliados de los EE.UU., por los cuales ingresarán otros u$s 200.000 millones.
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