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27 de noviembre 2006 - 00:00

Radicales condicionan a Lavagna por candidatura

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La Unión Cívica Radical entró el fin de semana en estado de alerta máxima. Todavía acéfala, la conducción partidaria que ya no estaba dispuesta a aceptar a Mauricio Macri en el proyecto lavagnista más que como candidato bonaerense, estalló tras el acto del PJ disidente para apoyar las candidaturas presidenciales del ex ministro de Economía y del líder del PRO.

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Justo cuando los radicales empezaban a deponer su rechazo al macrismo, peronistas menemistas y que apoyan a Adolfo Rodríguez Saá expresaron su vocación de formar un proyecto político liderado por Lavagna y Macri. En la UCR todos respondieron que no habrá un respuesta oficial hasta el viernes, día en el que el radical lavagnista Gerardo Morales será ungido como nuevo titular del partido. Pero también admitieron que abandonarán el frente lavagnista si el economista cierra trato con Carlos Menem y Rodríguez Saá. La crisis radical-lavagnista es tan profunda y compleja que ayer, el presidente de la convención nacional de la UCR, Adolfo Stubrin, descartó incluso un acuerdo con Macri, independientemente del inadmisible -para los radicales- acercamiento de los peronistas disidentes con Lavagna. «Difícilmente podamos formar un frente electoral común con quienes votan contra el Protocolo de Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación a la mujer (CEDAW)», disparó ayer Stubrin en tácita referencia al macrismo. El bloque del PRO había rechazado el miércoles pasado en la Cámara de Diputados el CEDAW, un documento que es tildado de abortista por el Episcopado argentino.

Ayer, tanto desde el alfonsinismo como desde la nueva conducción partidaria vinculada a Morales, Stubrin, Fernando Chironi y Ernesto Sanz descartaron cualquier posibilidad de apoyar a las aspiraciones presidenciales de Lavagna junto al adolfismo y al menemismo. «Hay límites que son infranqueables. Es necesaria una coherencia ideológicay no nos vamos a amontonar con el PJ opositor», coincidieron todos. Stubrin fue más allá: «Si no hay programa común no hay coalición. Y es difícil armarlo con esos sectores. Las víctimas no nos dan una buena perspectiva ciudadana para construir políticas en temas como la inseguridad», fue una de sus veladas críticas a Juan Carlos Blumberg, otro de los comodines del frente peronista opositor que impulsa el ex senador misionero Ramón Puerta. Le queda ahora a la UCR revisar la conducta reciente de Lavagna, desde sus simpatías de las últimas semanas hasta la visión que mantiene sobre el funcionamiento de los partidos. Recién entonces definirán los nuevos interlocutores para continuar el diálogo con el ex ministro.

Consciente del apoyo que recibe desde el peronismo díscolo, indigerible para los radicales, Lavagna lució despreocupado la semana pasada. Hasta se animó a entonar nuevamente la marcha peronista, para disgusto del sector que controla ahora la UCR.

¿Tenía razón entonces el mendocino Roberto Iglesias, quien renunció a la presidencia del comité radical por considerar intolerable la injerencia del alfonsinismo y la aceptación de Macri como socio político? Habrá que esperar hasta el viernes, cuando la UCR elija a su nuevo jefe. «La cuestión de Macri genera mucho ruido en el partido. Es lógico que Lavagna busque un acuerdo táctico con Macri para no disputar el mismo espacio», fue la declaración escogida por Morales para intentar suavizar la crisis.

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