14 de marzo 2008 - 00:00

Radicales K quieren que Cristina bendiga a Cobos como jefe de UCR

Cristina Fernández, ayer, desde la Casa Rosada. Su vice, Julio Cobos, fantasea con que la Presidente bendiga su plan para pelear por el control de la UCR.
Cristina Fernández, ayer, desde la Casa Rosada. Su vice, Julio Cobos, fantasea con que la Presidente bendiga su plan para pelear por el control de la UCR.
En busca de un paraguas, los radicales K se dedicarán este sábado a uno de sus pasatiempos favoritos: discutir largo y tortuosamente sobre cómo y desde qué lugar participarán de la ultrapejotizada entente que los tiene, al menos en teoría, como socios menores.

Con el vice Julio Cobos como ordenador, y la promesa de asistencia de los cuatro gobernadores radicales, 25 legisladores nacionales y 70 intendentes de todo el país debatirán si pelean por la sigla histórica o buscan renacer en un nuevo partido.

La primera opción acarrea la decisión de competir por el control partidario, por medio de internas de resultado impredecible; la segunda implicaría renunciar al sello y dejárselo a los anti-K, que tienen en Gerardo Morales a su exponente más extremo.

Ese dilema posiblemente se salde con una gambeta semántica: plantear que el partido, es decir la UCR, no es lo mismo que el movimiento, es decir el radicalismo. Y que dimitir al primero no supone hacerlo al segundo.

El volumen de la caravana hacia Junín, escenario de la cumbre, dirá mucho del futuro mediato de Cobos. En definitiva, el objetivo es mostrar que el radicalismo K existe, no es -aunque lo parezcauna abstracción.

Para darle rango a la tenida se jugó, incluso, con la versión de que Cristina de Kirchner podría pasar por Junín. Corrió el rumor, pero los organizadores tuvieron que apagarla. Es una fantasía efímera para imaginar que la Presidente daría su respaldo a la aventura de Cobos. En rigor, el vice no logró siquiera sentar a una tropa de radicales K con Néstor Kirchner para escuchar de boca del ex presidente qué planes tiene para la desteñida Concertación Plural y qué lugar le reserva en ésta a la UCR kirchnerizada.

El panorama es complejo:   

  • Los gobernadores Gerardo-Zamora (Santiago), Miguel Saiz (Río Negro), Eduardo Brizuela (Catamarca) y Arturo Colombi (Corrientes) controlan la UCR de sus distritos y, al menos por inercia, se resisten a dejar de hacerlo. Lo mismo ocurre con algunos intendentes y legisladores. Sobre esa base se sostiene la idea de pelear la jefatura del partido postulando a Cobos. Pero surge el primer inconveniente: sobre Cobos y la mayoría de los K pesa una sanción que los inhabilita para competir en internas, para lo cual sería necesaria una amnistía que la UCR anti-K no está dispuesta a conceder. Hay intentos de diálogo para tratar de acordar un proceso de salida negociada. Pero, de lograrse ese paso, surge, de inmediato, otra duda: ¿ganarían los K una interna partidaria? «No va a ser fácil pedirles el voto a los afiliados para poner a la UCR como un aliado secundario del PJ», evalúan, con gravedad, dirigentes que estarán en Junín. Y si no hay garantías de triunfo: ¿podría Cobos soportar una derrota en su propio partido?

  • Hubo, rápido, un desbande. A la ausencia, anticipada hace tiempo, de Gustavo Posse, uno de los radicales K de más diálogo con Kirchner -arma para marzo o abril un encuentro del que participaría el ex presidente-, se le sumó en el último tramo la de José Eseverri, primer radical K de la era kirchnerista. Ambos, con matices, auspician la construcción de un espacio ajeno a la UCR histórica. Eseverri, alcalde de Olavarría, hasta coquetea con una mutación hacia el peronismo. A éstos se les sumarían otros. Por tanto, de Buenos Aires sólo estarían como jugadores de peso Daniel Katz, Héctor « Cachi» Gutiérrez (Pergamino) y el anfitrión Meoni. Sobre las provincias también hay algunas dudas: mientras Zamora y Saiz expresan mayor interés en la puja partidaria, Brizuela y Colombi parecen ajenos, aislados en sus feudos, preocupados por sus propios fantasmas: al catamarqueño lo acosa Armando «Bombón» Mercado, amigo y ex cuñado de Kirchner; a Colombi lo petardea su primo Ricardo.   

  • Surfeando sobre esa diversidad, Cobos se conformará con emitir un documento de respaldo al gobierno, expresando la identidad radical, para lanzar un espacio -línea interna o germen de un nuevo partido, o ambas cosas en simultáneo- con el nombre Radicales Concertadores o Movimiento Radical, resabios de aquel fracasado ensayo alfonsinista de tercer movimiento histórico.

  • Cobos pretende, además, poder mostrar un espacio que sea algo más amplio que el radicalismo: esperan, por ejemplo, que aparezca Daniel Giacomino, intendente de Córdoba, ex juecista. Y le cursaron una invitación reservadísima al vicegobernador de Salta, Andrés Zottos, renovador kirchnerizado que ganó junto a Juan Manuel Urtubey. Suponen, además, que podrían aparecer dirigentes de la UCR que hasta ahora se mostraban en línea con la conducción del partido que encarna Morales y empezarían a dar un rodeo hacia una postura menos fundamentalista.
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