La UCR porteña propuso ayer al Frepaso conformar una mesa que controle las políticas que lleva adelante Aníbal Ibarra. Tras el enfrentamiento por la ley de juego de la Capital, el radicalismo llevó a los frepasistas una lista de demandas, que hoy acercarán a Ibarra. «¿Es un vuelto por lo del casino?», preguntó el titular del bloque de la Alianza de la Legislatura porteña, Ariel Schifrin, ante la mesa de conducción de la bancada radical que le imponía urgente tratamiento de la ley que dividirá a la Capital en comunas, internas abiertas para la lista de candidatos a jefes de esos minidistritos, elecciones conjuntas con las de senadores y diputados nacionales el año próximo y una mesa de conducción de la Alianza en la Ciudad. « No, solamente es que los radicales somos estrictos cumplidores de la Constitución», le respondieron los socios políticos a Schifrin. Se reunieron a comer en el porteño Hotel Nogaró con la intención de fumar una pipa de la paz, ya que las relaciones de la UCR y el Frepaso quedaron resentidas tras la sanción de la ley de juego en la Ciudad, en la que los aliancistas votaron divididos: los frepasistas a favor de que pueda instalarse un casino en la Ciudad y los radicales en contra porque aspiraban a la prohibición de las salas de juego. Lo cierto es que la UCR está más molesta con sus socios, no por las apuestas lúdicas, sino por los alianzas circunstanciales que teje el Frepaso con el bloque Encuentro (cavallistas, belicistas y peronistas) o con algunos de sus miembros. Tal el caso de la ley de juego que pudo imponer el Frepaso con los votos encuentristas y restando a radicales y socialistas de la cuenta.
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« Tengan en cuenta que si se tomaba una decisión orgánica en la Alianza no hubiera imperado la voluntad de la minoría como ocurrió», reprochó el terragnista Cristian Caram en alusión a que 12 radicales y 4 socialistas se oponían a la ley del casino que sostuvieron 7 frepasistas con la oposición. En la mesa estaban, además de Schifrin, los legisladores Marcelo Vencentini (ex PI) y el socialista Raúl Puy. Por la UCR, junto a Caram se sentaron Jorge Enríquez (vicepresidente de la Legislatura), la alfonsinista Gabriela González Gass y el nosiglista Rubén Campos. La UCR llevó a ese almuerzo una lista de demandas que aprobaba por la noche en un plenario especial del Comité Capital del partido. Pidieron que el año próximo se sancionen dos leyes clave para la Capital: la que dividirá al distrito en zonas o comunas con autoridades electas por el voto de los vecinos y la ley electoral que no tiene la Ciudad. Las dos requieren 40 votos, y la Alianza cuenta con 25 de las 60 bancas, pero en ese caso sería el radicalismo el que cuente con la voluntad de Encuentro para sacar la ley de comunas. El Frepaso se resiste a dar esa pelea electoral el año próximo y también difiere con la UCR en cuanto a la nueva geografía barrial. Sin embargo, el punto que causó más silencio durante los platos de pollo deshuesado fue retomar la propuesta de constituir una mesa « para que se discutan y definan las políticas del Gobierno porteño». Propusieron los radicales que la conduzcan Ibarra y Cecilia Felgueras, pero que también la integran diputados nacionales de la Capital.
Promesa
Los frepasistas tomaron la propuesta en tono cordial y prometieron que hoy le acercarán la inquietud a Ibarra, antes de responder nada y consultarlo con el bloque en pleno. A los postres, el radicalismo agregó que para esas eventuales urnas barriales están decididos a disputar las listas de candidatos en internas abiertas, es decir, que quedó claro que esa oportunidad no habría boletas de consenso sino que la UCR está dispuesta a pelear por sus caciques en cada parroquia del distrito.
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