Raro método UCR de sumar restando
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Raúl Alfonsín
El problema en ese distrito es clave para el futuro del partido. No es un secreto que si no se normaliza la UCR en la provincia de Buenos Aires será difícil pueda sobrevivir en el resto del país. De hecho la debacle final partidaria comenzó cuando los candidatos en ese distrito pasaron a no sacar más de 3 %, un número que Stolbizer superó, pero desde la trinchera de la Coalición Cívica.
Por debajo, la crisis no sólo es protagonizada por Stolbizer, que cada día aparece más cercana a Elisa Carrió. Hace 10 días, bajo la batuta del marplatense Jesús Porrúa, jefe del bloque de senadores provinciales de la UCR, se reunió un grupo de dirigentes e intendentes bonaerenses. Son quienes no responden ni a Stolbizer ni al alfonsinismo provincial. Y aunque mantienen buenas relaciones con Morales, piden cambios en el partido: son los militantes que saben que mientras la generación Storani-Moreau mantenga el control en Buenos Aires nunca podrán aspirar a un resurgimiento de la UCR bonaerense. Por eso la crítica al discurso de Alfonsín que obvia la apertura al diálogo en su provincia natal.
Para reforzar la posición rebelde, Morales emitió ayer un comunicado, con la firma del comiténacional, donde criticó los primeros 100 días del gobierno de Cristina de Kirchner. Como para fijar posiciones cada día más lejanas de las de Julio Cobos, Pablo Verani o Miguel Saiz, allí se dijo: «Lamentablemente la señora Presidente no ve, o no quiere ver, ni la inflación ni la crisis energética, ni los conflictos con los países de la región en torno al gas o a las papeleras».
También hubo una crítica a la política de seguridad presidencial: «Ni qué hablar de lo borroso que le resulta el Congreso, institución que no le ocupó ni una línea en su discurso del 1 de marzo o la Justicia, a la que convoca a perseguir genocidas y delincuentes comunes con las mismas armas».
Ese documento de la UCR será analizado dentro de 10 días cuando se reúna el comité federal partidario para analizar cómo seguir adelante con la renovación de afiliaciones y la política con el radicalismo K que en su encuentro del sábado pasado en Junín se constituyó como una línea interna para pelear por la conducción. El resultado de la reunión, en realidad, ya está dicho. El propio Morales ayer resumió las nulas posibilidades de acercamiento con el gobierno: «En la campaña Cristina de Kirchner usó el eslogan 'El cambio recién empieza», pero sigue rodeada por los más sospechados funcionarios que tuvo su marido, Ricardo Jaime, Julio De Vido y Guillermo Moreno».




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