Reafilia ya UCR, pero con veto a los K
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En la previa del 1 de mayo, la CGT marcha contra el Gobierno con reclamos por cierre de fábricas
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La CGT anticipó que analiza una medida "mucho más fuerte" después de la marcha del 1° de mayo
Gerardo Morales
El nuevo compromiso para afiliarse a la UCR establece que «renunciarán al cargo si fuere sancionado por el Tribunal de Conducta y Disciplina por incumplir las obligaciones asumidas», una referencia directa al caso del vicepresidente Cobos, quien fue expulsado del partido por haber acompañado a Cristina de Kirchner en la fórmula presidencial del kirchnerismo.
«No se admitirá la adhesión y reafirmación de compromisos partidarios de aquellos que hayan sido expulsados de la UCR o dados de baja del padrón partidario de acuerdo con las respectivas cartas orgánicas de los distritos o como consecuencia de la aplicación de sanciones disciplinarias», señala la normativa aprobada.
La estrategia de Morales apunta a depurar el partido de cualquier dirigente aliado a la Casa Rosada y promover un acercamiento a la Coalición Cívica de Elisa Carrió, pese a que la fundadora del ARI se negó el año pasado a entablar negociaciones con el senador jujeño.
Sin embargo, las urgencias electorales parecen mandar en este momento político en la oposición. Y por eso la UCR y la Coalición Cívica retomaron en los últimos días gestiones tendientes a que ambas fuerzas confluyan en un espacio socialdemócrata que enfrente al kirchnerismo en las elecciones de 2009 y de 2011.
En las negociaciones, la UCR puso sobre la mesa lo poco que le queda: su historia y su inserción territorial, que en sociedad con el peso político de la figura de Carrió a nivel nacional dejarían al espacio en una posición más decorosa.



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