Como otra consecuencia del peligroso incremento salarial que les otorgó Néstor Kirchner a los estatales nacionales, se agravaron ayer las medidas de fuerza contra Felipe Solá que paralizan a la provincia de Buenos Aires. En rigor, desde el viernes rige la conciliación obligatoria en el conflicto por las demandas de subas para los estatales bonaerenses. Pero ayer un sector gremial, en franca rebeldía y a riesgo de sanciones, anunció «paros activos» desde hoy. Y el resto del abanico sindical rechazó nuevamente la suba propuesta por Solá. El malestar no es sólo bonaerense: los mandatarios deben enfrentar una escalada de medidas de fuerza en pos de un aumento similar al de sus pares nacionales.
A su vez, CTA, ATE, SUTEBA y Judiciales redoblaron la apuesta y,
Por su parte, el Frente Gremial Docente Bonaerense convocó también a un nuevo paro de maestros estatales para mañana, tras rechazar la conciliación obligatoria.
Si bien todavía ayer no había sido evaluado concretamente, desde el Ejecutivo bonaerense señalaron que el desconocimiento de la conciliación obligatoria y la realización de nuevos paros y medidas de fuerza
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