Rechazó la Iglesia proyecto oficial de contraconcepción
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Jorge Bergoglio
Para la Iglesia, el proyecto no contó con la debida discusión en las comisiones correspondientes, y no se permitió a todas las expresiones del arco ciudadano dar su opinión sobre el mismo. Más allá de sus convicciones religiosas, las autoridades eclesiásticas plantean una interesante colisión de normas jurídicas: el artículo 91 del Código Penal vigente, prevé penas de 3 a 10 años a quienes causaren una lesión que «produjere ... la pérdida ... de la capacidad de engendrar o concebir». Y el proyecto, que no deroga tal disposición, mantiene la vigencia de ese delito en la República Argentina -tipificado además en una norma de mayor jerarquía que una ley-.
Acuña Kunz, coincide con la Conferencia Episcopal en que al obligarse a los hospitales públicos y privados a practicar esta intervención, no se admite la objeción de conciencia de estas instituciones. «¿ Podría forzarse entonces a la clínica La Sagrada Familia o al Mater Dei a realizar estas operaciones?», razona el legislador radical.
El proyecto, se quejan los religiosos, no prevé la realización de las intervenciones quirúrgicas, necesarias para restablecer la fertilidad, ni tampoco las financiará. Esto restringe la posibilidad de que una persona pueda recuperar su capacidad de procreación en caso que así lo requiera o que quien haya sido mutilado siendo menor, pretenda recuperar su capacidad de procrear al alcanzar la mayoría de edad.
«No está de más recordar que con una ley mucho menos permisiva, Alberto Fujimori, durante su gestión como presidente del Perú, hizo esterilizar a 360.000 peruanos -en su mayoría mujeres indígenas analfabetas-, por lo que enfrenta una demanda constitucional por genocidio en dicho país hermano», fue una de las críticas más duras del documento del Secretariado Nacional para la Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Laico y Pastoral Familiar.
«Creemos sinceramente que este tipo de 'soluciones' radicales nos degradan en nuestra condición de personas y de sociedad civilizada», concluyó el organismo religioso que también integra Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú.




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