Mauricio Macri no convocaráa elecciones barriales este año, como anticipó este diario, pero tampoco podrá llamar a una reforma constitucional ni, por el momento, a una compulsa para sondear a los vecinos sobre la necesidad de ese cambio. Su propósito de llevar a los porteños a las urnas y renovar sus adhesiones en el primer año de gestión se ve ahora relegado a un ensayo que podría realizarse para probar el voto electrónico.
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La decisión de no convocar a elecciones de comunas no sólo enfrenta más a Macri con la oposición, sino que creó una división interna, donde la vicejefa Gabriela Michetti venía sosteniendo la postura de no eludir la ley y llamar a la votación. La funcionaria, inclusive, logró el apoyo de buena parte del bloque PRO para esa cruzada, pero vencieron las dudas del jefe de Gobierno sobre la oportunidad.
Si bien en el entorno del jefe de Gobierno lo venían alentando para que este año los vecinos voten, también le aseguraron que no es posible convocar a una consulta referida a un posible cambio sobre la conformación de la división de la Capital Federal en zonas descentralizadas comandadas, cada una, por juntas de siete integrantes. Las consultas populares no pueden versar sobre materias constitucionales,y si bien existía la idea de llamar a una votación de ese estilo y de paso probar las urnas electrónicas que quiere instalar Macri para las elecciones 2009, por ahora el macrismo no encuentra la fórmula para el llamado.
Excusa
La decisión de posponer la votación de comunas la dio a entender el jefe de Gobierno el viernes pasado cuando, como indicó este diario, se excusó por la falta de padrones acordes para esos comicios. Dijo que demorarían unos ocho meses, sobre el filo del vencimiento del plazo para la convocatoria, ya que de realizarse -como dice una ley- la elección de comunero el 10 de agosto, esta semana tendrían que estar en exhibición los listados de los votantes en cada una de las 15 zonas en que quedó dividida la Ciudad a los efectos de la conformación de comunas.
Ahora la pelea será en la Justicia. Si bien el kirchnerismo no se desvela por ir a las urnas en el distrito que le viene demostrando que le es adverso, aprovechará la ocasión para disparar contra Macri.
Hace semanas que el PJ porteño, que en los papeles preside Alberto Fernández, está preparando una presentación ante el Tribunal Superior de Justicia, que además la suscribirán las tropas del kirchnerismo local en todas sus versiones.
Además, el macrismo fue embestido por todas las variantes de la oposición al clausurar la elección de comunas, que importaba a la Coalición Cívica de Elisa Carrió, que se impuso en el distrito en las presidenciales del año pasado. También le replicó la porción del socialismo aliada con la ex diputada, además de otros bloques amigos del kirchnerismo, como el del legislador Aníbal Ibarra.
El macrismo debería reunir dos tercios de los votos del recinto (40 de 60) para impulsar la reforma constitucional, pero sólo reúne 27 votos propios y el resto de las bancadas ya le ha negado apoyo a esa iniciativa.
Así, sin posibilidades de una estatuyente por ahora, el año que viene los porteños deberán elegir diputados nacionales, legisladores locales y juntas comunales.
Por el momento, la elección se mantendría conjunta lo que significaría para el oficialismo local un ahorro de candidatos, ya que encabezarán las tiras quienes se postulen a una banca en Diputados, forzando al efecto arrastre hacia las comunas, si es que finalmente la elección barrial se realiza a pesar del disgusto de Macri por ampliar los cargos electivos del distrito, creando 105 puestos nuevos para la Capital Federal.
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