Reconstruye el juez el método de matar

Política

El amarillo del papel delata los años. En letras de imprenta y en modo desordenado, casi a propósito, se pueden leer los apellidos de 10 hombres. Los primeros cinco tienen cruces a los costados. El sexto también, pero casi pegado fue apuntado el signo de interrogación.

Ortega Peña; Curutchet; López; Vargas; Troxler; Sandler; Sueldo; Bidegain, Cámpora Laguzzi. «La lista sigue... murió Troxler. El próximo será Sandler??? Mañana vence el plazo... adjuntamos listas de ejecuciones. Troxler murió por bolche y mal argentino, ya van cinco y seguirán cayendo los zurdos estén donde estén. Comando Bertosch. Alianza Anticomunista Argentina (AAA)».

El manifiesto fue encontrado en un baño de una confitería próximo al lugar donde fue asesinado Julio Tomás Troxler. Junto a la advertencia se halló un sobre con el documento de la víctima.

El método utilizado por la Triple A se repite en otros crímenes: el manifiesto atribuyéndose el asesinato, los documentos de la víctima, a veces enviados a sus familiares, 40 disparos y un tiro de gracia en la espalda, para simbolizar la traición.

Es lo que se desprende de las investigaciones que el juez Norberto Oyarbide lleva por los crímenes de Rodolfo Ortega Peña, Alfredo Curutchet, Julio Troxler y Silvio Frondizi, entre una decena de casos.

En el asesinato de Frondizi, ocurrido en setiembre de 1974, la agrupación mandó un comunicado al diario «Crónica» en el que daba cuenta del lugar donde se encontraba el cuerpo.

«Sepa el pueblo argentino que a las 14.20 fue ajusticiado el disfrazado número uno Silvio Frondizi, traidor de trabajadores, comunista bolchevique ideólogo y fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo!», decía el comunicado.

Más abajo se puede leer: «... murió como mueren los traidores, por la espalda... cumplimos lentamente pero sin pausa nuestra palabra y no nos identifiquen con los mercenarios zurdos de la muerte, sino con patriotas peronistas y argentinos. Mueran los bolches asesinos».

El caso de Carlos Laham y de Pedro Barrazaes singular. El cuerpo de Laham presentaba 55 orificios de bala, el de su amigo 25 impactos.

El entonces diputado Héctor Raúl Sandler se vio obligado a salir del país tras recibir el 11 de setiembre de 1974 en su estudio de la calle Talcahuano al 700 una amenaza de muerte firmada por la Triple A en la que se lo emplazaba a renunciar a su banca en el Congreso y abandonar la Argentina.

El expediente de la Triple A, celosamente custodiado en el juzgado Oyarbide, es una biblia de la historia negra del país. Tiene una primera investigación iniciada por el abogado Miguel Radrizzani Goñi contra José López Rega. Empezó en 1981 y fue cerrada por el fiscal Julio César Strassera cuando la actuación alcanzaba el quinto cuerpo.

La segunda parte tiene como actor protagónicoa Aníbal Gordon y esta tercera que arrancó el 2 de febrero de 2006.

En esas páginas que acumulan varios cuerpos de expediente también se juntan las voces que representaban el pensamiento de la Triple A, como es el caso del periódico «El Caudillo», cuyo director Felipe Romeo fue detenido por ser partícipe de los crímenes cometidos por la Triple A.

Desde ese órgano de prensa se «marcaba» a los opositores y se realzaba la figura de la viuda de Perón: «Isabel o Nadie. El mejor enemigo es el enemigo muerto»; o «Porque es así y porque Isabel Perón manda». Eran los enunciados de la revista que tenía como principal auspiciante al Ministerio de Bienestar Social.

Luego de 67 ediciones, «El Caudillo» cerró como órgano de difusión en marzo de 1975.

Desde allí hubo menciones hacia la guerrilla y hasta una empeñosa pelea con Nilda Garré (casi una actriz de reparto, estuvo en todos los casos hasta en la AMIA). En aquella época Garré no era ministra de Defensa sino diputada integrante del bloque conocido como «La Tendencia» y esposa de Abal Medina.

«Ahora la inconsciencia criminal de los traidores merece un solo castigo, el fusilamiento por la espalda. Atenta contra Perón. Ante la desbandada interna que sufren los infiltrados, a la Tendencia le queda una sola salida. Matar a Perón. No le daremos más oportunidades. Les pagaremos con la misma moneda y si quieren sangre, la tendrán», rezaba uno de los principales editoriales que firmaba Felipe Romeo en su lucha contra la izquierda criolla.

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